Un poderoso terremoto azotó el este de Indonesia el sábado por la mañana, matando al menos a 38 personas y dejando a miles de desplazados, según la Agencia Nacional de Desastres de Indonesia. 7 en la escala de Richter, golpeó cerca de la costa norte de la isla de Flores, aproximadamente a 68 kilómetros al noroeste de la ciudad costera de Ende. El temblor provocó un pánico generalizado y provocó evacuaciones de emergencia en varias regiones, con las autoridades emitiendo inicialmente advertencias de tsunami antes de levantarlas más tarde.
Según Fathur Rahman, un miembro del servicio de rescate, al menos 20 personas habían sido confirmadas muertas en cuatro lugares diferentes de la isla, que es un destino turístico popular. Seis personas resultaron heridas, mientras que dos personas permanecieron atrapadas bajo los escombros. La zona más afectada fue Nagekeo, ubicada más cercana al epicentro, donde los residentes huyeron a terrenos más altos después de que el mar retrocedió, una posible señal de un tsunami inminente. La alerta inicial de tsunami emitida por la Agencia Meteorológica, Climatológica y Geofísica de Indonesia (BMKG) llevó a evacuaciones masivas ya que la gente se apresuró a buscar seguridad a pie, en motocicletas y en automóviles. Algunos incluso se subieron a áreas de carga para escapar del caos.
Juan Babo, un residente de Nagekeo de 56 años, relató estar en un mercado cuando comenzó la sacudida. Dijo que él y otros salieron rápidamente, evitando lesiones. "La gente estaba en pánico, corriendo por todas partes", dijo a la AFP. "Su familia estaba a salvo, y nadie en su hogar resultó herido".
Lucas Lotar, un residente de Maumere, describió la repentina aparición del terremoto, que causó que las paredes se agrietaran y los pacientes huyeran de los hospitales. "Fue muy fuerte", dijo. "La región afectada consiste en gran parte de ciudades y aldeas con pocos edificios de gran altura, lo que reduce el riesgo de colapso estructural pero aumenta la vulnerabilidad a los temblores y deslizamientos de tierra.
Las operaciones de rescate se han complicado por deslizamientos de tierra que bloquean carreteras, dificultando el acceso a áreas remotas. El director de BMKG, Wijayanto, enfatizó que aunque se ha levantado la advertencia de tsunami, el monitoreo de los niveles del mar continuará. La agencia inicialmente advirtió de posibles olas de tsunami después del terremoto e instó a los residentes a trasladarse a tierras más altas. Se pudieron ver largas filas de personas huyendo de las ciudades a pie y en vehículos, con algunas buscando refugio en espacios de carga de camiones. Indonesia se encuentra dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica que se extiende desde Japón a través del sudeste asiático hasta la cuenca del Pacífico.
El terremoto de 7 de septiembre de 2011 en Flores provocó un tsunami que mató a alrededor de 2.500 personas. El terremoto de 1 frente a la costa de Sumatra generó un tsunami que se cobró casi 220.000 vidas en toda la región, con alrededor de 170.000 muertes solo en Indonesia. A medida que continúan los esfuerzos de rescate, la atención se centra en localizar a los que aún están enterrados bajo los escombros y evaluar el alcance total de la destrucción. Las autoridades advierten que nuevas réplicas podrían complicar las operaciones de recuperación, enfatizando la necesidad de vigilancia y preparación frente a las amenazas sísmicas en curso.
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