Las empresas en la actualidad utilizan cada vez más la inteligencia artificial para seleccionar candidatos, lo que en los últimos años se ha convertido en un método básico en el proceso de contratación. A pesar de esto, muchos candidatos se enfrentan a problemas y muchas solicitudes no reciben respuesta. Esta situación se ha convertido en un punto temático en los últimos tiempos, ya que los investigadores han descubierto que el principal motivo para seleccionar a un candidato no es su conocimiento o experiencia, sino la forma en que las empresas tratan las solicitudes.
La investigación de la Universidad de Stanford, que analizó aproximadamente 4 millones de solicitudes de más de 3 millones de candidatos, muestra que los procedimientos de empleo modernos dependen cada vez más de sistemas automatizados.
Uno de los hallazgos más importantes de la investigación es el fenómeno que los investigadores llaman *algorithmic monocultura*. Esto significa que muchas empresas utilizan herramientas muy similares para la inteligencia artificial de sus candidatos. Debido a esto, existe un efecto interesante: si un candidato en un proceso obtiene una evaluación débil, existe una gran probabilidad de que otro también sea evaluado de manera similar.
Takšen vzorec presega expectations, which can be explained merely by coincidences, in nakazuje, da se pri decision making repeating the same criteria.
La conclusión más sorprendente de la investigación es que muchos candidatos no son rechazados por falta de competencias, sino por el mismo método de filtrado. Los algoritmos se basan en modelos que pueden contener prejuicios.
Si el sistema ha sido bloqueado una vez, el candidato no puede presentarse, por lo que la presión puede reaparecer en el caso de que se presente una nueva solicitud.
La escalera del empleo tiene consecuencias muy concretas. El proceso de postulación es menos transparente, la información de retroalimentación es escasa o automática. Los candidatos tienen dificultades para entender lo que se puede mejorar y, a menudo, no obtienen la sensación de que su esfuerzo no es perceptible. El problema también está en que los algoritmos interpretan la vida de manera diferente a la de las personas. Los candidatos pueden tener la experiencia correcta, pero no pueden presentarse de manera que el sistema los reconozca, por lo que no pueden estar orgullosos del siguiente grupo seleccionado.
La investigación de Stanford abre un amplio debate sobre el futuro del empleo. El uso de la inteligencia artificial en las empresas genera confianza en la eficiencia y, al mismo tiempo, genera riesgo, ya que las oportunidades de trabajo no se distribuyen a la vez. Si varias empresas utilizan el mismo sistema, la misma información puede influir en muchas decisiones al mismo tiempo.
Aunque el sistema no es perfecto, los expertos aconsejan algunas adaptaciones. Recuerde que los candidatos ven cómo sus currículums se representan en el sistema, y se adaptan a ello, y cómo los algoritmos procesan los datos. Así pueden mejorar sus posibilidades de un empleo exitoso. Deben aprender a representar su experiencia, para que puedan ser entendidos y evaluados correctamente. Esto significa que su inclusión en el proceso de empleo ahora no es solo un conocimiento, sino también una adquisición técnica, que les permite acceder a oportunidades.
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