El número de muertos por el terremoto del lunes en Colombia ha aumentado a más de 270, según el presidente Abelardo de la Espriella, quien anunció la actualización el miércoles por la noche.
Los esfuerzos de rescate se han visto reforzados por el apoyo internacional, con las autoridades colombianas confirmando planes para reforzar las operaciones de búsqueda utilizando equipos de los Estados Unidos y otros países. Esto se produce en medio de crecientes preocupaciones sobre la escala de destrucción causada por el desastre. Según informes oficiales recientes, 140 edificios fueron completamente destruidos, mientras que decenas de miles de hogares sufrieron daños.
El presidente de la Espriella declaró el estado de emergencia económica en respuesta a la crisis, anunciando el establecimiento de un fondo destinado a restaurar hospitales, centros educativos, viviendas, carreteras y aeropuertos. Explicó que el fondo coordinaría los esfuerzos de ayuda para reconstruir la infraestructura esencial y los servicios públicos. La declaración subraya la gravedad de la situación, destacando la necesidad de una acción inmediata y sostenida para abordar tanto el sufrimiento humano como los desafíos de recuperación a largo plazo. El epicentro del terremoto fue cerca de la ciudad de San José del Palmar en la región norteña de Chocó, afectando a las principales ciudades, incluidas Cali, Pereira y Manizales.
Estas áreas sufrieron daños extensos, con los gobiernos locales que luchan por manejar las secuelas. El terremoto, descrito como el más fuerte que ha golpeado a Colombia en décadas, provocó pánico y trastornos generalizados, especialmente en regiones ya vulnerables a la actividad sísmica. Los esfuerzos para dar cuenta de todas las víctimas han resultado difíciles, ya que los familiares continúan buscando a sus seres queridos en base a registros no oficiales que sugieren que hasta 4.200 personas aún podrían estar desaparecidas.
Mientras que los recuentos formales siguen siendo más bajos, el potencial de víctimas adicionales persiste, lo que complica los esfuerzos de socorro y plantea dudas sobre la adecuación de las medidas de respuesta actuales. Las agencias de medios internacionales, incluida la AFP, han informado sobre la situación en evolución, enfatizando la atención global que se le está prestando a la difícil situación de Colombia. Los equipos de rescate, que trabajan incansablemente contra reloj, enfrentan obstáculos logísticos exacerbados por la infraestructura dañada y los recursos limitados. A pesar de estos obstáculos, continúan su misión, impulsados por la esperanza de encontrar sobrevivientes y brindar asistencia a los necesitados.
Las comunidades locales se han movilizado para apoyarse mutuamente, con voluntarios y organizaciones humanitarias interviniendo para llenar los vacíos dejados por agencias gubernamentales abrumadas. Sin embargo, la escala del desastre ha puesto a prueba incluso los sistemas de preparación de emergencia más robustos, revelando vulnerabilidades en la capacidad de Colombia para responder a calamidades naturales a gran escala.
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