Un nuevo estudio ha revelado que casi la mitad de las personas que experimentan un paro cardíaco repentino sienten síntomas de advertencia dentro de las 24 horas previas al evento, según una investigación publicada en The Lancet Digital Health. Estos síntomas, que varían significativamente entre hombres y mujeres, podrían ofrecer indicadores tempranos cruciales que podrían salvar vidas si se reconocen y actúan con prontitud. Los hallazgos desafían las suposiciones de larga data de que los paros cardíacos ocurren sin signos previos y sugieren un posible cambio en la forma en que se abordan tales emergencias.
El estudio, llevado a cabo por investigadores del Instituto Smidt del Corazón en Cedars-Sinai Medical Center, analizó datos recopilados durante varios años de dos grandes proyectos comunitarios: PRESTO en California y SUDS en Oregon. Los científicos examinaron los síntomas informados por individuos que habían sufrido un paro cardíaco repentino presenciado por otra persona o servicios médicos de emergencia. Los compararon con un grupo de control de pacientes que buscaron atención de emergencia debido a síntomas similares pero no sufrieron un paro cardíaco. Esta metodología permitió a los investigadores identificar síntomas específicos estadísticamente relacionados con un paro cardíaco inminente.
Según el estudio, los hombres suelen experimentar dolor en el pecho como la señal de advertencia más notable, mientras que las mujeres a menudo informan una repentina falta de aliento. Ambos sexos también pueden exhibir sudoración excesiva, palpitaciones o síntomas que se asemejan a ataques de pánico. Los investigadores enfatizaron que el paro cardíaco repentino difiere de un ataque cardíaco, que implica un bloqueo en el flujo sanguíneo al músculo cardíaco.
Sumeet Chugh, cardiólogo y director del Centro para la Prevención del paro cardíaco repentino, destacó la importancia de reconocer estos síntomas temprano. Señaló que solo alrededor del 10 por ciento de las personas que experimentan un paro cardíaco repentino sobreviven al evento, lo que subraya la insuficiencia de los métodos actuales de predicción y prevención. El contacto temprano con los servicios de emergencia podría mejorar las tasas de supervivencia, pero muchas personas tienden a ignorar las señales de advertencia.
Los síntomas como dolor en el pecho o dificultad para respirar también pueden estar asociados con afecciones menos graves, sin embargo, su aparición repentina en individuos con factores de riesgo existentes como presión arterial alta, diabetes o enfermedad cardíaca conocida debe servir como una clara señal de alerta para una acción inmediata. Los hallazgos del estudio revelan una diferencia crítica de género en la presentación de los síntomas, lo que sugiere que las campañas de concienciación deben adaptarse en consecuencia. Por ejemplo, los mensajes de salud pública que enfatizan la incomodidad en el pecho para los hombres y la falta de aliento para las mujeres podrían conducir a intervenciones más oportunas.
Los investigadores señalaron que estudios anteriores habían indicado la presencia de señales de advertencia, pero este es el primer análisis exhaustivo que identifica los síntomas más significativos y cómo difieren por sexo. Las implicaciones del estudio se extienden más allá de la conciencia individual. Los profesionales de la salud y los socorristas de emergencia pueden necesitar ajustar su capacitación y protocolos para reconocer estos síntomas de manera más efectiva. Además, los resultados podrían influir en el desarrollo de herramientas predictivas o tecnología portátil diseñada para detectar signos tempranos de angustia cardíaca. Sin embargo, serán necesarias más investigaciones para validar estos hallazgos en diversas poblaciones y entornos.
Los funcionarios de salud pública aún no han comentado formalmente sobre el estudio, aunque los expertos en cardiología han expresado interés en integrar estos conocimientos en estrategias de prevención más amplias. El estudio subraya la necesidad de una mayor educación sobre los síntomas del paro cardíaco y la importancia de los tiempos de respuesta inmediata durante las emergencias. A medida que se disponga de más datos, los sistemas de atención médica pueden refinar sus enfoques para la detección temprana y la intervención, lo que podría reducir la tasa de mortalidad asociada con el paro cardíaco repentino. Los investigadores planean realizar estudios de seguimiento para explorar si estos síntomas se pueden usar de manera confiable para predecir el paro cardíaco en escenarios en tiempo real.
Hasta entonces, el mensaje sigue siendo claro: prestar atención a las sensaciones físicas inusuales, especialmente en aquellas con factores de riesgo conocidos, podría significar la diferencia entre la vida y la muerte.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor