Los organizadores del Festival de Eurovisión han propuesto cambios radicales en las reglas de votación, citando preocupaciones sobre las campañas organizadas de compra de votos que, según ellos, distorsionan el resultado de la competencia. Según informes de múltiples medios de comunicación, incluida la BBC, la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) ha sugerido cambiar toda la votación a Internet y limitar los votos públicos a seleccionar a los tres mejores artistas en lugar de permitir la votación repetida para un solo artista.
La decisión sigue a la creciente frustración entre los radiodifusores y funcionarios sobre la influencia de los factores políticos y geopolíticos en los patrones de votación. En los últimos años, varios países han sido acusados de usar campañas pagadas para influir en los resultados a favor de los artistas elegidos. Este problema alcanzó un nuevo nivel en 2025, cuando el gobierno israelí estaba alentando indirectamente a los fanáticos a votar en gran medida por su representante, Yuval Raphael. Su canción "New Day Will Rise" terminó segundo en la final, a pesar de recibir solo 15 puntos del jurado. Sin embargo, obtuvo 297 puntos del público, superando a todos los demás concursantes.
Este resultado provocó controversia, con algunas emisoras participantes que expresaron su insatisfacción con el resultado. Las reformas propuestas eliminarían la posibilidad de votos múltiples desde el mismo país, aunque los fanáticos leales aún podrían crear cuentas de usuario adicionales utilizando diferentes métodos de pago. En una carta enviada a las estaciones de televisión participantes, la EBU declaró que la votación motivada políticamente se había convertido en un problema persistente, que muchos encuentran profundamente preocupante. Reconoció que incluso sin campañas pagadas a gran escala, el clima geopolítico de hoy influye en las decisiones de votación de maneras que tienen poca conexión con las actuaciones en sí mismas.
El documento, firmado por el director ejecutivo de la UER, Jean Philip De Tender, y la jefa del Grupo de Referencia de Eurovisión, Ana Maria Bordas, enfatizó que los cambios propuestos tienen como objetivo reducir el impacto de la votación organizada en bloque, preservando al mismo tiempo la equidad y la integridad del proceso de votación. La UER también señaló que el sistema de votación actual afecta la forma en que el público percibe el concurso. Incluso sin grandes campañas pagadas y bajo un sistema de votación que podemos garantizar, ha quedado claro que el clima geopolítico actual fomenta la votación de ciertos artistas por razones que tienen muy poco que ver con sus actuaciones, afirma la carta.
Este sentimiento refleja una preocupación más amplia entre los organizadores por la creciente politización del concurso, que durante mucho tiempo ha sido considerado como una celebración de la música y la cultura en lugar de una plataforma política.
A medida que la UER continúa finalizando sus propuestas, el futuro del Festival de Eurovisión pende de un hilo. Con el potencial de cambios estructurales significativos, la competencia se enfrenta a una coyuntura crítica, que podría redefinir su papel en el entretenimiento internacional y la diplomacia. Lo que queda claro es que el debate sobre la equidad, la transparencia y el verdadero espíritu del concurso está lejos de terminar.
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