El precio de las franquicias deportivas en todo el mundo ha alcanzado alturas sin precedentes, con algunos equipos ahora valorados en decenas de miles de millones de dólares. El último ejemplo proviene de Los Angeles Lakers, cuya propiedad fue recientemente adquirida por el ex CEO de Disney Bob Iger y el inversor Joshua Kushner.
Estas cifras subrayan un cambio más amplio en la forma en que los equipos deportivos son vistos, no solo como entidades de entretenimiento, sino como activos financieros de alto rendimiento. En Europa, la tendencia es igualmente pronunciada. Inversión de 6 mil millones. Este patrón refleja un creciente apetito entre individuos ultra-ricos e inversores institucionales por adquirir participaciones en equipos deportivos de primer nivel, a menudo a través de consorcios a gran escala. Un ejemplo notable es Jeff Bezos, quien recientemente lideró a un grupo de inversores en la compra de un tercio del Liverpool FC, lo que ilustra aún más el papel creciente del capital internacional en la configuración del panorama del fútbol europeo.
En primer lugar, la inmensa rentabilidad de los derechos de transmisión ha hecho que las ligas deportivas sean muy atractivas para los inversores. La NBA, por ejemplo, firmó recientemente un nuevo acuerdo de derechos de medios de 11 años por valor de aproximadamente 77.000 millones de dólares, lo que ha aumentado significativamente el atractivo de la liga. En segundo lugar, los cambios regulatorios que permiten mayores oportunidades de apuestas han aumentado los flujos de ingresos para muchas organizaciones deportivas. En tercer lugar, la relativa seguridad de los eventos deportivos en vivo en medio de preocupaciones sobre el impacto de la inteligencia artificial en otras industrias los hace destacar como inversiones confiables a largo plazo. Los grupos de inversión están desempeñando un papel cada vez más central en estas adquisiciones.
La compra del Liverpool FC por un consorcio que incluye a Jeff Bezos destaca esta tendencia. En Europa, han surgido patrones similares, con firmas estadounidenses como Clearlake Capital y RedBird Capital adquiriendo clubes importantes como Chelsea y AC Milan. 7% de participación en el Manchester United, lo que demuestra la medida en que el capital extranjero está remodelando la escena del fútbol del continente. Incluso Eslovenia, aunque de menor escala, no es inmune a este fenómeno. Si bien los clubes deportivos locales aún no han alcanzado la marca de miles de millones de dólares vista en otros lugares, hay signos de creciente interés por parte de inversores nacionales e internacionales.
A medida que el mercado global continúa evolucionando, los límites entre el deporte y las finanzas se vuelven cada vez más borrosos, con la propiedad de equipos de élite cada vez más vista como un movimiento estratégico en lugar de una mera pasión por el juego.
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