Una granja de más de 300 años de antigüedad en Gorišnica se ha convertido en un espacio donde las generaciones mayores transmiten sus conocimientos a las más jóvenes. La granja Dominkova, que ha acogido a varias generaciones a lo largo de los años, recientemente reunió a miembros de la Sociedad de Pensionistas de Gorišnica, cuidadores de la granja y estudiantes de quinto grado de la escuela primaria local. Juntos, cosecharon maíz, lo pelaron, recogieron cebollas y uvas utilizando métodos tradicionales y aprendieron sobre tareas diarias que alguna vez fueron comunes pero que ahora son desconocidas para muchos niños. La granja, cuya fecha exacta de construcción es desconocida, recibió el nombre de un hombre llamado Dominko, que la compró a alguien llamado Imbra después de que las inundaciones dañaron la estructura original. La casa es considerada un ejemplo excepcional de una casa rural tradicional panoniana preservada. A pesar de las difíciles condiciones climáticas de este año, incluida la sequía y el calor, la comunidad quería continuar la tradición de colgar el maíz para una ceremonia tradicional en la granja.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo se centra en los esfuerzos de preservación cultural que involucran una granja histórica y actividades de aprendizaje intergeneracional. No presenta ninguna postura abiertamente política, ni favorece a un lado en un debate político. El contenido hace hincapié en el compromiso de la comunidad y la conservación del patrimonio,





