El plan, presentado por el Consejo de Paz a mediados de julio, esboza una hoja de ruta hacia un alto el fuego integral, la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza y el desarme de Hamas. Sin embargo, las tensiones han resurgido sobre el orden en que deben ocurrir estos pasos, si Israel debe retirarse primero o Hamas debe desarmarse antes de cualquier retirada. Los últimos desarrollos surgieron este domingo cuando Hamas reiteró su adhesión al acuerdo de 15 puntos propuesto por el ex presidente Donald Trump.
En una declaración, el grupo enfatizó su determinación de asegurar la plena implementación del acuerdo, incluyendo el cese de los ataques contra los palestinos, la finalización de la retirada de Israel, o la apertura de los cruces fronterizos. También pidió ayuda humanitaria, esfuerzos de reconstrucción, y la activación del Comité Nacional encargado de administrar Gaza. En contraste, Netanyahu rechazó el documento directamente, afirmando que Israel no lo aceptaría. Insistió en que cualquier retirada israelí debe seguir a un "genuino" desarme de Hamas, que abarca tanto el armamento pesado como el ligero.
Según Netanyahu, tal proceso no estaría condicionado a consideraciones políticas o presiones externas. Reconoció las discusiones en curso con los Estados Unidos, pero advirtió que algunas propuestas estadounidenses eran inaceptables y que su gobierno se mantendría firme en contra de ellas. Netanyahu reiteró además su oposición al establecimiento de un estado palestino, afirmando que mientras esté en el cargo, no se creará tal entidad ni en Gaza ni en Cisjordania. Su postura refleja las preocupaciones israelíes más amplias con respecto a la seguridad y la integridad territorial, particularmente dada la presencia continua de las fuerzas militares israelíes en gran parte de Gaza.
Hamas, mientras tanto, ha mantenido que su voluntad de desarmar depende de que Israel cese las hostilidades y retire tropas a la llamada "línea amarilla", como se define en el acuerdo de alto el fuego de octubre. Esta posición subraya el desacuerdo central entre las dos partes: Hamas insiste en que las acciones de Israel deben preceder a cualquier cambio en su propio estatus, mientras que Netanyahu argumenta que Hamas debe renunciar a sus armas antes de que pueda tener lugar cualquier retirada. El papel de Estados Unidos en la mediación del conflicto sigue siendo crítico. Trump había anunciado previamente un acuerdo histórico destinado a lograr el desarme completo de Hamas y otros grupos armados en Gaza, luego de conversaciones de paz anteriores mediadas por Washington.
Sin embargo, el actual punto muerto pone de relieve los desafíos de alinear las prioridades divergentes entre las partes involucradas. Egipto y Turquía también han expresado su apoyo para avanzar en las fases iniciales del plan, enfatizando la importancia tanto de la retirada israelí como del desarme de Hamas. Basem Naim, una figura política de Hamas, instó a los Estados Unidos a intervenir y evitar que el proceso se estanque. Argumentó que el mediador estadounidense debería presionar a Netanyahu para que se adhiera al camino acordado en lugar de permitir que la política interna israelí obstruya el progreso.
Estas llamadas reflejan la creciente frustración entre las facciones palestinas que ven las negociaciones estancadas como un obstáculo para la estabilidad a largo plazo en la región.
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