Muchas mujeres experimentan un deseo intenso de chocolate en los días previos a su ciclo menstrual. Este fenómeno no es simplemente una cuestión de indulgencia, sino que refleja una respuesta fisiológica a las fluctuaciones hormonales. En el período anterior a la menstruación, las hormonas sexuales como la progesterona y el estradiol fluctúan significativamente. Los niveles de azúcar en la sangre se vuelven inestables y la actividad de la hormona serotonina, que contribuye a la sensación de bienestar, disminuye. Al mismo tiempo, las hormonas asociadas con el hambre, la grelina y la leptina, pierden su equilibrio. Como resultado, ciertos alimentos se vuelven particularmente atractivos.
El cuerpo parece estar preparándose para un proceso exigente, y sus necesidades energéticas aumentan incluso en momentos de descanso. La doctora Lynn Pattimakiel, especialista en salud de la mujer de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, explica que los antojos de alimentos ricos en calorías tienen un propósito evolutivo.
El chocolate contiene azúcar, carbohidratos y sustancias que estimulan el apetito, como la cafeína, el magnesio y el triptófano. Estos componentes elevan rápidamente los niveles de energía y el estado de ánimo, que muchas mujeres carecen durante esta fase. Los alimentos dulces afectan directamente a los centros de recompensa en el cerebro. El azúcar proporciona un impulso temporal en el estado de ánimo, pero es seguido por una fuerte disminución. Del mismo modo, el pan y los productos horneados pueden conducir a cambios rápidos en los niveles de azúcar en la sangre, lo que resulta en una mayor fatiga. El deseo de alimentos grasos a menudo indica que el cuerpo necesita urgentemente más proteínas. La proteína ayuda a crear una sensación de saciedad y reduce efectivamente el deseo de bocadillos poco saludables.
La elección de alimentos inteligentes puede ayudar a controlar estos síntomas. Los expertos advierten que los alimentos que anhelamos a menudo exacerban los calambres menstruales y los cambios de humor. Los alimentos procesados y el azúcar promueven los procesos inflamatorios. "El exceso ocasional de indulgencia no hace daño, pero comer en exceso constantemente con alimentos poco saludables conduce a una mayor incomodidad física", advierte el médico. Con elecciones estratégicas de alimentos, se puede frenar con éxito este antojo y aliviar los síntomas desagradables. El ejercicio regular, el sueño adecuado y el agua potable reducen significativamente el estrés. Evite saltarse las comidas y, en su lugar, elija porciones más pequeñas y equilibradas.
Los especialistas recomiendan consumir carbohidratos complejos y una comida rica en proteínas, que satisfagan rápidamente el deseo de dulces. Si el deseo se vuelve incontrolable e interfiere con las actividades diarias, los médicos aconsejan buscar ayuda profesional, ya que la causa podría estar en desequilibrios hormonales más graves.
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