El artículo analiza la decisión del gobierno serbio de celebrar funerales estatales para Ratko Mladić, un ex comandante del ejército yugoslavo condenado por crímenes de guerra por su papel en la masacre de Srebrenica. La pieza enmarca esta decisión como consistente con una narrativa nacionalista serbia más amplia que reinterpreta los fracasos históricos como actos de orgullo nacional. Se refiere a una tradición de transformar las derrotas pasadas en símbolos de identidad colectiva, como la Batalla de Kosovo en 1389, que se convirtió en una fiesta nacional. El autor destaca cómo este enfoque persiste hoy en día en la oposición de Serbia a la independencia de Kosovo y cómo ha moldeado la percepción pública de Mladić como un "héroe" en lugar de una guerra criminal. El artículo cita a Marko Vidojković, un escritor y activista serbio en el exilio, quien argumenta que el gobierno bajo Aleksandar Vučić ha promovido sistemáticamente una narrativa glorificadora de figuras históricas en los últimos 15 años, mientras que la revisión de la mayoría de las voces críticas como Mladić ha llevado a la marginalización de esta narrativa como un héroe en Serbia.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo presenta un marco de tendencia derechista al enfatizar la interpretación nacionalista serbia de la historia, retratando las acciones del gobierno como una continuación de una tradición cultural legítima en lugar de una distorsión de la verdad.





