Dos buzos aficionados en Italia han descubierto uno de los hallazgos arqueológicos subacuáticos más significativos de los últimos años, un naufragio romano que data de aproximadamente 2.100 años. 8 kilómetros de la costa, a una profundidad de 46 metros. El buque, que se hundió en algún momento entre los siglos II y I aC, se encontró intacto con cientos de ánforas todavía dentro, ofreciendo una rara visión de las antiguas prácticas comerciales del Mediterráneo. El descubrimiento fue realizado por Giacomo De Mola e Igor Bisulli, que inicialmente confundieron el sitio con formaciones rocosas inusuales debido a la poca visibilidad bajo el agua.
Tras una inspección más cercana, se dieron cuenta de que la estructura no era natural, sino más bien una gran acumulación de ánforas de aproximadamente 21 metros de largo, seis metros de ancho y dos metros de alto. Junto a las ánforas, los buzos identificaron dos grandes anclas de plomo y un tubo de plomo, lo que confirma la presencia de un barco en lugar de solo carga dispersa en el lecho marino.
Las ánforas recuperadas en el sitio son principalmente del tipo Dressel 1A, comúnmente asociadas con el período de la República romana tardía. Estos buques fueron utilizados ampliamente para el transporte de líquidos como vino y aceite, así como granos y otros bienes. Su presencia sugiere que el barco estaba involucrado en actividad comercial durante una época en que el Mediterráneo era un centro crucial para el comercio entre ciudades costeras distantes. Los investigadores esperan que la gran cantidad de ánforas proporcione información sobre las rutas que siguió el buque y los tipos de mercancías que transportaba. A pesar de la importancia del hallazgo, muchas preguntas permanecen sin respuesta.
Los estudiosos no están seguros del origen de la nave, su destino o la causa de su hundimiento. La falta de restos adicionales o restos humanos complica los esfuerzos para determinar si la embarcación transportaba pasajeros o solo carga. Un análisis adicional de las ánforas y las estructuras circundantes podría ayudar a reconstruir el diseño y los métodos de carga de la nave. Las autoridades locales han enfatizado la necesidad de una cuidadosa preservación del sitio. Dada la naturaleza frágil de los artefactos y el impacto potencial de las corrientes marinas, los expertos están considerando técnicas no invasivas para estudiar el naufragio.
El descubrimiento ha despertado el interés de los historiadores y arqueólogos de todo el mundo. Los expertos creen que el naufragio podría ofrecer nuevas perspectivas sobre los intercambios económicos y culturales que definieron el mundo antiguo.
A medida que avanza el trabajo, surgirán más detalles sobre la historia de la nave, las condiciones de su descenso y las implicaciones más amplias de su carga.
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