El gobierno italiano ha revivido su controvertido "modelo de Albania" para gestionar los flujos migratorios tras la caótica situación en Ceuta, donde miles de migrantes cruzaron a nado la frontera con Marruecos hacia el enclave del norte de África de España. La crisis ha reavivado los debates sobre la mejor manera de manejar las llegadas irregulares, con el gobierno tratando de ampliar su enfoque más allá de las fronteras nacionales y en toda la política de la UE. Ceuta, un territorio español ubicado justo al otro lado del estrecho de Gibraltar desde Tánger, se convirtió en el epicentro de un aumento dramático en los cruces de migrantes.
El 30 de julio de 2026, cientos de personas, principalmente hombres jóvenes, vadearon a través de aguas poco profundas a lo largo de la valla costera que separa Ceuta del territorio marroquí. Muchos lograron subir a la barrera y nadar el tramo final, entrando en la ciudad sin ser desafiados. Los videos capturaron la escena, mostrando largas filas de personas esperando para cruzar, mientras que los servicios de emergencia luchaban para responder al gran volumen. Las autoridades locales advirtieron que el número de llegadas podría superar los 1.000 en una sola semana, haciéndose eco de crisis similares en mayo de 2021 cuando casi 5.000 cruzaron en un día. En respuesta a la situación creciente, la Asamblea de Ceuta, el órgano legislativo de la región autónoma, convocó una sesión urgente.
Los delegados aprobaron por unanimidad una resolución que pedía medidas inmediatas, incluido el cierre de la frontera con Marruecos, el despliegue de fuerzas militares y la declaración de un estado de emergencia nacional. Sin embargo, el gobierno español rechazó la solicitud de un estado de emergencia, citando que tal estado está reservado para desastres naturales o incidentes importantes, no para crisis migratorias. A pesar de esto, los funcionarios reconocieron la necesidad de acciones extraordinarias para recuperar el control de la frontera.
El primer ministro Pedro Sánchez se ha comprometido a movilizar todos los recursos disponibles y trabajar en estrecha colaboración con las autoridades marroquíes para estabilizar la situación. Mientras tanto, los líderes de la oposición, particularmente del conservador Partido Popular, han criticado el manejo de la crisis por parte del gobierno, argumentando que se requería una acción más decisiva antes. En el corazón de la estrategia del gobierno italiano se encuentra el llamado "modelo de Albania", que inicialmente fue concebido como una forma de gestionar el regreso de los migrantes de terceros países considerados seguros.
El acuerdo entre Italia y Albania, firmado en 2023 y ratificado por el Parlamento en 2024, permite la transferencia de migrantes interceptados en el mar por buques italianos a territorio albanés, donde se someterían a procedimientos de asilo o serían repatriados fuera de la Unión Europea. El plan tenía como objetivo reducir la presión sobre las costas de Italia procesando las solicitudes en el extranjero.
Inicialmente, estos centros no fueron designados como Centros de Estancia Temporal para el Retorno (CPR), sino más bien como sitios para procedimientos acelerados de asilo. Según el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, el objetivo era retener a las personas temporalmente en espera de decisiones legales, especialmente de los países considerados seguros. Sin embargo, el sistema se enfrentó a reveses repetidos.
A pesar de estos esfuerzos, el modelo aún no ha logrado un éxito generalizado. Los críticos argumentan que el sistema carece de transparencia y no aborda las causas profundas de la migración, como la inestabilidad y la pobreza en los países de origen.
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