Roberto Vannacci, ex general y ex aliado de Matteo Salvini, se ha convertido en un dolor de cabeza creciente para la primera ministra Giorgia Meloni. El partido de ultraderecha Futuro Nazionale, liderado por Vannacci, continúa ganando terreno en Italia, según encuestas recientes. Los datos muestran que el partido está aumentando constantemente su participación de votos, superando incluso a la Liga de Salvini, que alguna vez fue su hogar político. Este cambio amenaza con remodelar el panorama político italiano antes de las próximas elecciones generales, programadas para fines de septiembre de 2026.
Forza Italia, otro miembro de la coalición, se mantiene estable con alrededor del 8%, mientras que el Partido Hereditario (HDI) de Meloni tiene un 26%, ligeramente por debajo de su nivel de hace un año.
Sin embargo, pronto se separó de la Liga y del grupo de los Patriotas en el Parlamento Europeo para unirse a la facción euroescéptica más radical conocida como Europa delle Nazioni Soberane. " También ha hecho declaraciones controvertidas con respecto a la comunidad LGBTQ + y elogió el legado de Benito Mussolini, convirtiéndolo en una de las figuras más polarizadoras de la política italiana. El ascenso de Futuro Nazionale puede atribuirse en gran medida a una realineación dentro del bloque conservador que apoya al gobierno de Meloni. Un estudio reciente de Ipsos revela que más de un tercio de los partidarios de Vannacci provienen del electorado abstencionista. Otro 31% proviene de HDI, el partido de Meloni, mientras que el 25% proviene de la Liga.
En comparación con los resultados de las elecciones europeas de 2024, la Liga parece ser la más afectada, perdiendo más del 20% de su base de votantes. HDI también vería una disminución de alrededor del 8%, mientras que el movimiento de Vannacci gana fuerza entre los votantes previamente indiferentes. La política italiana se caracteriza por su volatilidad y reorganización constante de las alianzas. A pesar de la estabilidad del gobierno de Meloni, que pretende establecer la administración de más larga duración en la historia italiana moderna, la aparición de Vannacci plantea un desafío al equilibrio de poder existente en la derecha.
La aguda respuesta de Meloni a España sobre la crisis de Ceuta, incluidas las amenazas de expulsar a España del área de Schengen, parece alinearse con la retórica de Vannacci. Esta medida, apoyada por el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, refleja una estrategia más amplia para apelar a los sentimientos nacionalistas dentro de la base de HDI. Sin embargo, tales afirmaciones carecen de fundamento legal y contradicen las normas establecidas de la UE. Mientras tanto, otros gobiernos europeos, incluida Finlandia, han hecho eco de críticas similares contra España, complicando aún más las relaciones diplomáticas. A medida que cambia el panorama político, es probable que se intensifique el papel de Vannacci y Futuro Nazionale.
Con las próximas elecciones generales, la pregunta sigue siendo si la actual coalición de gobierno puede mantener la unidad o si las divisiones internas conducirán a una mayor fragmentación.Los próximos meses determinarán si la influencia de Vannacci se convierte en una amenaza importante o si permanece como una fuerza de nicho dentro del complejo sistema político de Italia.
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