Los arrestos se producen después de un segundo ataque de este tipo en el consulado en cinco meses, lo que genera preocupaciones sobre el creciente papel de la actividad delictiva organizada en el objetivo de lugares de alto perfil.
En ese caso, dos individuos fueron arrestados en junio, pero no se presentaron cargos en ese momento. Ambos ataques ocurrieron a pesar de la mayor visibilidad policial alrededor del consulado desde el primer incidente. Las autoridades han iniciado una investigación de múltiples agencias sobre el tiroteo de julio, con la Real Policía Montada de Canadá tratando el caso como un posible problema de seguridad nacional. El jefe de policía Myron Demkiw declaró que determinar quién está detrás de estos crímenes sigue siendo un foco central de su investigación.
El sospechoso de 19 años, identificado como Xen-Ul-Abdeen Syed, enfrenta múltiples cargos, incluida la posesión de armas de fuego, incendio provocado y robo. También está acusado de atacar las instalaciones de una persona protegida internacionalmente. El sospechoso de 15 años, cuya identidad no puede ser revelada debido a las protecciones legales para menores, también está acusado, pero los detalles específicos sobre sus presuntas acciones siguen siendo confidenciales. Según la policía, ambos sospechosos fueron reclutados a través de una aplicación de mensajería encriptada y se les prometió un pago por llevar a cabo el ataque.
El superintendente jefe Joe Matthews señaló que tales métodos son cada vez más comunes, con delincuentes que utilizan plataformas en línea para cometer actos que van desde tiroteos hasta incendios provocados basados en incentivos financieros. Sin embargo, agregó que en muchos casos, los sospechosos no reciben el dinero que se les prometió.
El departamento ha advertido que tales ataques pueden continuar a menos que las redes subyacentes responsables sean desmanteladas. La policía ha indicado previamente que múltiples tiroteos en la ciudad, incluido el incidente de marzo, podrían estar conectados a complejas operaciones de armas de alquiler que también han atacado a instituciones religiosas. Estas redes parecen estar evolucionando, adaptándose a nuevas tecnologías y métodos para llevar a cabo sus actividades. A medida que continúa la investigación, las autoridades instan a cualquier persona con información relacionada con el tiroteo de julio u otras actividades delictivas sospechosas a que se presente.
El caso pone de relieve la creciente sofisticación de las empresas criminales en los centros urbanos y subraya los desafíos que enfrenta la aplicación de la ley para hacer frente a las amenazas emergentes. Con los recientes arrestos, la policía espera interrumpir estas redes y evitar futuros ataques a infraestructuras críticas y misiones diplomáticas.
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