Un Boeing 787-9 Dreamliner operado por American Airlines fue desviado al Aeropuerto de Dublín durante un vuelo transatlántico de Roma Fiumicino a Filadelfia el sábado 25 de julio, después de que seis de los nueve miembros de la tripulación de cabina informaron sentirse mal. El incidente ocurrió aproximadamente tres horas después del vuelo, lo que llevó a los pilotos a notificar al control de tráfico aéreo de una emergencia médica. El vuelo, designado AA719, partió de Roma alrededor de las 12:40 hora local el sábado, con una llegada programada a Filadelfia después de un viaje de nueve horas. Según los datos de seguimiento compartidos por Simple Flying, la aeronave se desvió hacia Irlanda aproximadamente tres horas después del despegue.
La decisión de desviar fue tomada por la tripulación de vuelo después de los informes de varios miembros del personal de cabina que experimentaron síntomas como mareos e incomodidad general. American Airlines emitió una declaración confirmando que se había reportado un "olor desagradable" a bordo. La aerolínea agregó que los paramédicos fueron llamados a la escena y que un pasajero recibió atención médica. Si bien la causa exacta de la enfermedad entre la tripulación de cabina aún no se ha determinado, la presencia de un olor inusual sugiere una posible contaminación o exposición a sustancias dañinas. Los miembros de la tripulación de cabina afectados incluyeron a seis personas de las nueve en servicio durante el vuelo.
Los tres miembros restantes de la tripulación no informaron síntomas similares. No está claro si los miembros de la tripulación enfermos estuvieron expuestos a las mismas condiciones o si sus síntomas se desarrollaron de forma independiente. Se está llevando a cabo una investigación adicional para determinar la causa raíz de los problemas de salud. El desvío a Dublín permitió proporcionar asistencia médica inmediata tanto a la tripulación como al pasajero afectado. La aeronave aterrizó con seguridad y permaneció en el aeropuerto hasta que se pudieran tomar más medidas. Los pasajeros a bordo fueron informados de la situación y tranquilizados de que su seguridad era la principal prioridad.
El incidente ha planteado preguntas sobre el impacto potencial de los factores ambientales en la salud de la tripulación durante los vuelos de larga distancia. Si bien la aerolínea no ha revelado detalles específicos sobre la naturaleza del olor o su origen, los expertos en seguridad aérea han señalado que tales sucesos a veces pueden estar vinculados a la calidad del aire de la cabina u otros sistemas a bordo. Sin embargo, no se ha publicado ninguna explicación oficial en este momento. A partir de ahora, no hay indicios de que el incidente conduzca a una acción reguladora más amplia o cambios en los procedimientos operativos. La aerolínea se ha comprometido a proporcionar actualizaciones a medida que esté disponible más información.
Mientras tanto, los pasajeros y la tripulación permanecen bajo observación, y se pueden realizar más pruebas para garantizar la seguridad de los vuelos futuros. El Boeing 787-9 continúa operando normalmente, a la espera de más aclaraciones de la aerolínea.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor