El presidente húngaro Tamás Sulyok ha firmado un paquete de enmiendas constitucionales aprobado por el Parlamento bajo el primer ministro Péter Magyar, que incluye su renuncia a la presidencia. La enmienda elimina la capacidad del presidente de presentar cambios constitucionales para su revisión por el Tribunal Constitucional, haciendo que el papel sea subserviente al poder ejecutivo. Magyar acusó a Sulyok de ser un títere del ex primer ministro Viktor Orbán, mientras que Sulyok describió su firma como el cumplimiento de su deber legal a pesar de estar en desacuerdo con las enmiendas. Las reformas también limitan los mandatos parlamentarios a tres términos (o 12 años), establecen una edad de jubilación total de 70 para los jueces y permiten que el Tribunal Constitucional revoque al jefe del Tribunal Supremo. Los críticos argumentan que estos cambios socavan los principios democráticos, la separación de poderes y la independencia judicial.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto la perspectiva del gobierno (la aprobación de Magyar de las enmiendas) como la postura personal de Sulyok en contra de ellas, junto con las críticas de los grupos de oposición.






