El artículo discute el aumento de la violencia en Barranquilla, Colombia, destacando la fragmentación de organizaciones criminales como 'Los Costeños' y 'Los Pepes', que se han dividido en nuevos grupos como 'La Nueva Generación'. Señala que mientras estos grupos compiten por la extorsión, el tráfico de drogas y la usura, su división ha llevado a una violencia más impredecible e intensa. El artículo cita el aumento de las tasas de homicidios en Barranquilla y sus alrededores, así como la adquisición de armas de alta potencia por parte de estos grupos. Argumenta que abordar este tema requiere ir más allá de los conflictos de pandillas locales para examinar redes de crimen organizado más amplias que operan en ciudades, regiones y países. El artículo también menciona la política de seguridad del presidente Abelardo de la Espriella, que incluye un ultimátum a las organizaciones criminales, lo que lleva a algunos grupos a considerar la rendición.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la fragmentación de la organización criminal como un problema sistémico que requiere una reforma estructural en lugar de respuestas simplistas de aplicación de la ley.




