El artículo informa sobre dos incidentes violentos en el suroeste de Colombia, destacando la crisis de seguridad en curso. En Jamundí, Valle del Cauca, el hijo de un prominente líder de víctimas, Jefferson Maquerry Mamián Santa Cruz, fue asesinado por hombres armados que lo llevaron por la fuerza de la casa de su madre. La madre de la víctima, Marleny Mamián, es una líder comunitaria reconocida involucrada en la Mesa Municipal de Participación de Víctimas. La organización de víctimas condenó los asesinatos, enfatizando la amenaza a los líderes que trabajan por la paz, la justicia y la dignidad. Por separado, en Cajibío, Cauca, dos firmantes de la paz, padre e hijo, fueron asesinados, lo que se suma a la crisis humanitaria de la región. El artículo subraya la vulnerabilidad de los activistas y defensores de la paz en medio de la escalada de la violencia.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la violencia contra los líderes y signatarios de la paz como parte de un problema sistémico más amplio que afecta a la sociedad colombiana, enfatiza los riesgos que enfrentan los activistas y destaca el fracaso de las instituciones estatales para protegerlos.




