En julio de 2026, los océanos del planeta alcanzaron las temperaturas superficiales más altas registradas para ese mes, según datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus. Estas temperaturas, que se sitúan 1,47 °C por encima de los niveles preindustriales, están vinculadas al calentamiento global y a patrones meteorológicos persistentes. La mayor parte del océano experimentó condiciones de ola de calor marina, con concentraciones especialmente altas en el Pacífico tropical. Estos cambios climáticos tienen impactos significativos en las zonas costeras, contribuyendo a incendios, sequías forestales y alteraciones en el nivel de los ríos. Paralelamente, ciertas regiones han enfrentado lluvias torrenciales y desastres relacionados con sistemas monzónicos.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta hechos científicos objetivos sobre el calentamiento global y sus efectos, sin tomar partido político explícito.



