Dalia Asanavičiūtė-Gružauskienė, miembro de la oposición Unión de la Patria-Demócratas Cristianos Lituanos (TS-LKD), presentó una solicitud formal al Comité parlamentario de Seguridad Nacional y Defensa pidiéndole que evalúe las actividades del Consejo de Comunidades Religiosas Musulmanas de Lituania, comúnmente conocido como el segundo muftiado.
Asanavičiūtė-Gružauskienė afirmó que la organización ha estado afirmando cada vez más el control sobre las mezquitas tradicionalmente administradas por la histórica comunidad tártara de Lituania. Argumentó que este cambio ha llevado a una sensación de desplazamiento entre los tártaros, que ahora se sienten marginados dentro de sus propios espacios religiosos. En su declaración, acusó al segundo muftíato de asumir agresivamente la gestión de los lugares de culto, permitiendo que los inmigrantes asuman puestos anteriormente ocupados por los tártaros nativos.
La diputada destacó además las preocupaciones sobre las relaciones de la organización con fundaciones extranjeras, sugiriendo que algunos de estos socios han estado vinculados a acusaciones internacionales de financiación del terrorismo o promoción de la radicalización desde 1996. Sus afirmaciones fueron apoyadas por referencias al Departamento de Seguridad del Estado de Lituania (VSD), que en su evaluación de la amenaza nacional de 2025 señaló que las organizaciones terroristas están expandiendo la influencia de la propaganda islamista en toda Europa, apuntando a personas vulnerables a la radicalización.
Asanavičiūtė-Gružauskienė señaló que la aprobación del Ministerio de Justicia del establecimiento del segundo muftiato en 2019 había causado divisiones dentro de la comunidad musulmana de Lituania. Expresó su preocupación por la preservación del patrimonio histórico tártaro del país, argumentando que la creciente influencia de la organización podría socavar la continuidad cultural.
Si el comité encuentra pruebas de que las actividades de la organización entran en conflicto con los intereses de seguridad nacional de Lituania, Asanavičiūtė-Gružauskienė tiene la intención de presionar para que se le cancele el registro a través del Ministerio de Justicia. Esto implicaría solicitar formalmente al ministerio que tome medidas contra la organización en función de los hallazgos de la investigación del comité. La controversia en torno al segundo muftía ha provocado un debate dentro del panorama político de Lituania. Los partidarios argumentan que la organización desempeña un papel crucial en la representación de los intereses de la comunidad musulmana y la garantía de la libertad religiosa.
Los críticos, sin embargo, ven al grupo como un riesgo potencial para la seguridad nacional y la identidad cultural. El tema se ha vuelto particularmente sensible dado el contexto más amplio de las crecientes preocupaciones sobre la radicalización y la influencia de actores externos en los asuntos europeos. La comisión parlamentaria tendrá que llevar a cabo un examen exhaustivo de las actividades de la organización, incluidas sus relaciones financieras, estructura de liderazgo e interacciones con entidades extranjeras. Este proceso puede implicar la revisión de documentos internos, entrevistas a miembros de la comunidad musulmana y consultas con expertos en asuntos religiosos y de seguridad.
El resultado de la investigación del comité probablemente dará forma a futuras decisiones políticas con respecto a la regulación de las organizaciones religiosas en Lituania. La situación pone de relieve la compleja interacción entre la autonomía religiosa, la seguridad nacional y la preservación cultural en las sociedades contemporáneas. A medida que el comité avanza con su revisión, las respuestas de la comunidad musulmana y el gobierno serán críticas para determinar cómo se abordan tales cuestiones en el futuro.
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