El artículo analiza las oportunidades de capacitación profesional disponibles para las reclusas en la prisión JVA III de Frankfurt, centrándose en sus experiencias en un entorno de cocina. Mila, que eligió su nombre para permanecer en el anonimato, trabaja como cocinera en formación y describe cómo a menudo olvida que está encarcelada mientras trabaja. Anteriormente trabajó en un aeropuerto y en la restauración, y ahora completa un aprendizaje de dos años. El programa se ejecuta en colaboración con la Bergiusschule y la Cámara Industrial y Comercial (IHK), que manejan las evaluaciones y emiten certificados sin revelar la ubicación de la capacitación. El artículo destaca el entorno estructurado y la dedicación de instructores como Horst Kerber, que enseña tanto a los aprendices encarcelados como a los que están fuera de la prisión. También menciona a otras aprendices como Kataleya, que ha estado bajo custodia durante dos años y enfrenta sus desafíos iniciales durante el tiempo en prisión.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada del sistema de formación profesional dentro de las prisiones, haciendo hincapié en la estructura, las cualificaciones y los resultados sin favorecer abiertamente ninguna ideología política.


