América Latina y el Caribe han dado un paso audaz hacia la remodelación de las Naciones Unidas al presentar una lista diversa de mujeres candidatas para el cargo de secretario general. Durante un diálogo público en Montevideo, Uruguay, tres de las cuatro candidatas actuales, Rebeca Grynspan de Costa Rica, María Fernanda Espinosa de Ecuador y Carolyn Rodrigues Birkett de Guyana, participaron en una discusión que destacó nuevos enfoques al multilateralismo. El evento marcó una rara oportunidad para que la ONU presenciara a un grupo regionalmente variado de nominadas que debaten cómo revitalizar la cooperación global, un concepto que la organización no ha visto en décadas.
El sistema multilateral se enfrenta actualmente a uno de sus períodos más difíciles desde la Segunda Guerra Mundial. La escalada de conflictos, el empeoramiento de las condiciones climáticas, las crecientes demandas humanitarias y la disminución de la confianza institucional han ejercido una inmensa presión sobre las Naciones Unidas. Muchas naciones consideran a la ONU como desconectada, lenta e ineficaz para hacer frente a los desafíos modernos. En contraste, la región de América Latina y el Caribe (ALC) ha dado un paso adelante con una lista de candidatas altamente capaces, cada una con una amplia experiencia en diplomacia, desarrollo, derechos humanos y gestión de crisis.
Estos candidatos incluyen a Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Carolyn Rodrigues Birkett y Michelle Bachelet de Chile, aunque esta última no pudo asistir debido a una enfermedad. El diálogo, organizado por el grupo de expertos colombiano Cepei en colaboración con socios regionales, subrayó la urgencia de la reforma dentro de la ONU. El evento, celebrado públicamente en Uruguay el 3 de agosto, contó con un compromiso directo entre los candidatos y las partes interesadas regionales.
Sus propuestas se centraron en hacer que la institución sea más receptiva, transparente y proactiva en la prevención de crisis en lugar de simplemente reaccionar a ellas. Las discusiones reflejaron una comprensión clara de los desafíos que se avecinan y un compromiso con soluciones prácticas basadas en la experiencia del mundo real. Durante años, la región de ALC ha defendido el principio de rotación regional en la selección del secretario general de la ONU, a pesar de que a menudo se le pasa por alto para el papel. La región ha apoyado consistentemente el multilateralismo, la resolución pacífica de conflictos y la adhesión al derecho internacional.
Durante el diálogo, Espinosa enfatizó que ha llegado el momento de que la región tome su lugar legítimo en el proceso de selección. Señaló que los países de ALC han mantenido esta tradición de liderazgo rotativo y poseen tanto la capacidad como las cualidades de liderazgo requeridas para el papel. Cada candidato aporta una gran cantidad de experiencia perfeccionada a través de años de servicio en el gobierno, organizaciones internacionales y misiones diplomáticas. Grynspan, ex jefe de la Organización de Estados Americanos, ha trabajado extensamente en temas relacionados con el desarrollo y los derechos humanos.
Espinosa, quien anteriormente se desempeñó como presidente de Ecuador, ha demostrado liderazgo en política económica e integración regional. Rodrigues Birkett, representando a Guyana, ha contribuido significativamente a la gobernanza ambiental y las iniciativas de desarrollo sostenible. Colectivamente, representan un amplio espectro de antecedentes profesionales y perspectivas regionales. El diálogo en Montevideo reveló una visión compartida entre los candidatos para una ONU renovada, que prioriza la confianza, la efectividad y la inclusión.
Los Estados miembros y las comunidades locales esperan una ONU que sea accesible, responsable y dispuesta a actuar con decisión. Los candidatos pidieron un líder que aproveche la autoridad del secretario general para abordar los desafíos globales de manera proactiva, fomentando la unidad en medio de la división y asegurando que la ONU siga siendo una fuerza relevante en los asuntos mundiales. A medida que continúa la búsqueda del próximo secretario general de la ONU, las voces de estas mujeres líderes ofrecen un plan convincente para el futuro del multilateralismo.
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