Las autoridades de Nariño han condenado el reciente derrumbe de una mina de oro ilegal en Policarpa, en la zona rural de Puerto Rico, cerca del municipio de Policarpa, en el que murieron doce personas e hirieron a otras cuatro. La mina, ubicada a tan solo 11 kilómetros del centro urbano y que operaba abiertamente, ya era conocida por las autoridades como ilegal. A pesar de las repetidas advertencias, la mina continuó sus operaciones, lo que condujo a este trágico desenlace. La mina, que ha sido identificada como una fuente de sustento para muchas familias locales, se derrumbó debido a la inestabilidad estructural.
En cambio, el fracaso se atribuyó a los trabajos de excavación realizados por maquinaria como una retroexcavadora, lo que debilitó la pendiente y condujo a su repentino colapso. Esto resultó en la trágica pérdida de vidas y lesiones entre los trabajadores que estaban dentro del sitio en ese momento. El gobernador Luis Alfonso Escobar expresó su profunda tristeza por las muertes y enfatizó la necesidad de una supervisión más estricta de las actividades mineras en la región.
Escobar señaló que desde el comienzo de su administración, se han hecho esfuerzos para promover prácticas mineras responsables, tanto desde el punto de vista ambiental como social. Sin embargo, reconoció que estas medidas aún no se han realizado completamente. El Secretario de Gobierno Fredy Gámez hizo eco de sentimientos similares, describiendo la tragedia como muy grave. Destacó la naturaleza informal de la actividad minera, señalando que muchas personas dependen de ella para obtener sus ingresos, especialmente en áreas donde la agricultura tradicional o el cultivo de coca enfrentan desafíos.
Gámez enfatizó que si bien se entiende la necesidad económica de tales actividades, deben llevarse a cabo dentro de marcos legales para garantizar la seguridad y la sostenibilidad. También desestimó los rumores que circulaban entre los lugareños de que la mina sufrió una poderosa explosión. Gámez aclaró que el colapso se debió a las condiciones físicas creadas por la excavación en curso, en lugar de un evento explosivo.
El alcalde de Policarpa, Eduar Rojas López, fue preguntado si la mina debería haber sido cerrada a pesar de su papel en proporcionar empleo. Si bien la respuesta no fue completamente detallada, el contexto más amplio sugiere que la dependencia de la comunidad en tales actividades complica la aplicación de la normativa.
Con la investigación en curso, la atención se centra en comprender el alcance total de las circunstancias que rodean el colapso y determinar cómo se pueden prevenir incidentes de este tipo en el futuro. La tragedia ha vuelto a llamar la atención sobre los peligros que plantea la minería ilegal y la importancia crítica de implementar marcos regulatorios integrales para proteger a los trabajadores y el medio ambiente.
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