El gobierno regional de Galicia ha declarado una alerta de escasez de agua e impuso restricciones en 32 municipios debido a las condiciones de sequía en curso. La alerta se activó el 11 de agosto de 2026, afectando a los sistemas hidrográficos del río Lérez en Pontevedra y el río Anllóns a lo largo de la costa cerca de A Coruña, extendiéndose hasta la frontera con Arteixo. Estas dos cuencas estaban previamente en estado de prealerta desde principios de julio. Como parte de las medidas de alerta, el gobierno autónomo aprobó restricciones equivalentes a las típicamente aplicadas durante una alerta completa dentro del sistema municipal de Baiona, una ciudad de Pontevedra.
La alerta entró en vigor el 14 de agosto de 2026, con las restricciones correspondientes implementadas en las áreas afectadas. Las autoridades locales confirmaron que estas restricciones permanecen en vigor, después de las medidas iniciales introducidas el martes 11 de agosto. El ayuntamiento de Pontevedra declaró que mantendrían el nivel actual de restricciones a menos que las nuevas reducciones en el flujo del río Lérez requieran controles más estrictos. Esta decisión sigue a una reunión reciente en la que los funcionarios evaluaron la situación y determinaron que las medidas existentes seguían siendo apropiadas para las condiciones actuales.
La sequía ha llevado a la reducción de los caudales de los ríos y a la disminución de los niveles de los embalses, lo que ha provocado la necesidad de medidas de gestión de emergencia del agua. El río Lérez, que atraviesa Pontevedra, ha experimentado una notable disminución de su volumen de agua, lo que ha generado preocupación entre las autoridades locales. El río Anllóns, que limita con la región costera de A Coruña, también se ha visto afectado, lo que contribuye a la gravedad general de la situación. Ambos ríos son fundamentales para el riego agrícola, el uso doméstico y el equilibrio ecológico en la zona.
Anteriormente, la región había estado operando bajo un estado de prealerta, que implica el monitoreo y las medidas preliminares para prevenir impactos más graves. Ahora, con la alerta formal en el lugar, se han aplicado limitaciones más estrictas en el uso del agua. Estos incluyen restricciones en el consumo de agua no esencial, como el riego al aire libre y ciertas actividades industriales, al tiempo que se asegura que los servicios esenciales continúan recibiendo acceso prioritario.
En algunos casos, se ha introducido un racionamiento temporal del agua, particularmente en áreas donde las reservas de agua han alcanzado niveles críticamente bajos. Se ha aconsejado a los residentes que conserven el agua y eviten el uso innecesario, con campañas de información lanzadas para crear conciencia sobre la importancia de las prácticas sostenibles durante este período de estrés ambiental. La prolongada sequía ha planteado preguntas sobre la seguridad del agua a largo plazo en la región.
Los expertos en medio ambiente advierten que las continuas altas temperaturas y los patrones irregulares de precipitación podrían conducir a episodios de sequía más frecuentes y severos en el futuro, lo que requerirá una inversión sostenida en infraestructura y estrategias de conservación. A medida que se desarrolle la situación, las autoridades locales continuarán monitoreando los niveles de agua y ajustando las restricciones en consecuencia.
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