El artículo analiza cómo el ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se ha convertido en una figura central en el fenómeno de la "post-verdad", donde las emociones y las creencias a menudo anulan la exactitud de los hechos en el discurso político. Trump acusó públicamente a las principales redes de televisión estadounidenses de ser parciales y fraudulentas después de que evitaron transmitir sus afirmaciones de fraude electoral. La pieza destaca cómo la retórica y las acciones de Trump han influido tanto en la política doméstica como en la diplomacia internacional, enfatizando un cambio hacia narrativas conformadas por la emoción en lugar de hechos verificados. Señala que los aliados de Trump emplean cada vez más verdades engañosas o parciales, amplificadas a través de cámaras de eco de los medios, que desafían el papel del periodismo tradicional como árbitro de la verdad. El artículo enmarca esto como una lucha más amplia por la autoridad de la realidad misma.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo proporciona un análisis equilibrado del fenómeno de la post-verdad, centrándose en la influencia de Trump y los desafíos resultantes a la integridad periodística sin favorecer abiertamente a ningún lado.



