El artículo analiza la falta de regulación para el uso de las redes sociales a nivel mundial, destacando las preocupaciones sobre su impacto en niños y adolescentes. Se señala que más de cinco mil millones de personas usan estas plataformas, con muchos países que carecen de regulaciones integrales. El enfoque está en cómo los algoritmos pueden crear adicción a la pantalla, afectando a los centros de recompensa del cerebro de manera similar a las drogas. En Chile, donde actualmente no hay regulación, los datos de la OCDE muestran que los jóvenes pasan hasta 45 horas a la semana en las redes sociales, lo que lleva a trastornos del sueño y un menor rendimiento académico. Un estudio de La Tercera Meta creó perfiles falsos para demostrar cómo los algoritmos exponen a los menores a contenido dañino, como trastornos alimenticios y autolesiones para las niñas, y apuestas deportivas intensas, videojuegos y pornografía para los niños.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el tema como una preocupación social apremiante que requiere acción reguladora, enfatizando los impactos negativos de las redes sociales en el desarrollo de la juventud.





