Según los informes, los residentes afectados por los incendios forestales en la Sierra de Madrid fueron reubicados en municipios gobernados por el Partido Popular (PP) de España, a pesar de que había alternativas más cercanas disponibles, según los funcionarios locales. El incidente ha provocado acusaciones de parcialidad política en el proceso de evacuación. Los incendios, que comenzaron a fines de julio, han afectado a 17 ciudades de la región y permanecen oficialmente activos después de más de tres semanas. Aunque las llamas están ahora bajo control, los servicios de emergencia continúan monitoreando el área.
Las decisiones de reubicación fueron tomadas por la Subdirección de Protección Civil dentro de la Comunidad de Madrid, en lugar de seguir las pautas de proximidad. Varias comunidades afectadas, incluidas Cenicientos, Zarzalejo, Fresnedillas de la Oliva y Colmenar del Arroyo, vieron a sus residentes trasladados a lugares lejanos de sus hogares. Por ejemplo, los evacuados de Cenicientos fueron enviados a Alcalá de Henares, una ciudad administrada por el PP y ubicada a más de 100 kilómetros de distancia por carretera, a pesar de que el cercano Navalcarnero, gobernado por el partido socialista, está a menos de 50 kilómetros de distancia.
Del mismo modo, los residentes de Navalagamella fueron dirigidos a Alcobendas, otro municipio controlado por el PP a casi 40 kilómetros de distancia, a pesar de Villanueva del Pardillo, una ciudad administrada por el partido local a solo 19 kilómetros de distancia, que ofrecía instalaciones disponibles. El alcalde de Villanueva del Pardillo, Eduardo Fernández, declaró que su ciudad estaba preparada para albergar a más de 1,000 personas desplazadas. Afirmó que el gobierno local ofreció múltiples lugares, incluido un complejo deportivo, dos salas, un centro comunitario y un centro para personas mayores, junto con alimentos y ropa donados. A pesar de estos preparativos, no se redirigió a ningún evacuado a su municipio.
Fernández expresó su frustración, afirmando que creía que la decisión reflejaba motivos políticos más que consideraciones humanitarias. Enfatizó que su ciudad había asistido previamente durante otras crisis, como las inundaciones en Valencia, la pandemia y la tormenta Filomena. Fernández señaló que su administración ya había comunicado su voluntad de ayudar a través del consejo de seguridad municipal desde el 23 de julio.
Candelaria Testa, la alcaldesa socialista de Alcorcón, criticó la estrategia de reubicación, señalando que su ciudad está geográficamente más cerca de varias zonas afectadas en comparación con Alcalá de Henares.
Ella planteó dudas específicas sobre por qué algunos evacuados fueron enviados a Móstoles, una ciudad cerca del límite de su capacidad, y Alcalá de Henares, sugiriendo que podría haber preocupaciones de reputación detrás de las elecciones.
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