La construcción de la autopista Atizapán-Atlacomulco (AT-AT) ha estado en curso durante 11 años, pero sigue siendo incompleta, con las comunidades locales que bloquean el progreso debido a disputas sobre el impacto ambiental y el daño a la infraestructura. Los residentes en áreas como Rancho Blanco, Espíritu Santo y Los Gallos han detenido el equipo de construcción y han exigido la finalización de al menos 10 puentes de vehículos, reparaciones de carreteras dañadas y compensación. El conflicto se intensificó a principios de agosto cuando los miembros de la comunidad, acompañados por representantes de la concesionaria Aleatica, destacaron los efectos negativos del proyecto. Colocaron señales amarillas que prohíben el movimiento de los vehículos Aleatica ICA y bloquearon el acceso a los equipos de construcción.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el conflicto como una lucha entre los residentes afectados y una entidad corporativa (Aleatica), enfatizando la resistencia de la comunidad y las demandas de rendición de cuentas.




