Martha Lillard, la última sobreviviente conocida de la polio que usó un aparato respiratorio 'pulmón de hierro', ha muerto a los 78 años en Oklahoma. Contrajo la polio en 1953, dos años antes de que se introdujera la primera vacuna contra la polio en los Estados Unidos. La enfermedad causó graves discapacidades físicas, incluido el daño a sus músculos respiratorios, lo que requirió su dependencia de por vida del pulmón de hierro. A pesar de sus desafíos de salud, se mantuvo independiente y creativa, participando en actividades como pintar, escribir poesía y componer música. En los últimos años, mantener el pulmón de hierro de décadas de antigüedad se volvió cada vez más difícil debido a la falta de disponibilidad de piezas de repuesto y la falta de técnicos capaces de repararlo. Lillard había probado alternativas modernas pero las encontró inadecuadas para sus necesidades. Su muerte marca el final de una era para el dispositivo médico histórico, que una vez simbolizó la gravedad de la polio. Con los esfuerzos generalizados de la vacunación en las últimas décadas, la polio ahora se considera erradicada globalmente, después de haber salvado casi millones de vidas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo proporciona un relato factual de la vida de Martha Lillard, su condición médica y la importancia histórica del pulmón de hierro. No presenta opiniones políticas, prejuicios o enmarcamiento ideológico. El contenido se centra en la historia médica, la resiliencia personal y los esfuerzos globales de salud



