El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, criticó las políticas de privatización del presidente Javier Milei después de anunciar la inauguración de una nueva planta de embotellado de agua en Ensenada destinada a abordar el fenómeno meteorológico 'Super Niño' anticipado. Kicillof enfatizó el éxito de las empresas estatales, como Aguas Bonaerenses (ABSA), que según él proporcionan empleos, justicia social y resultados tangibles. Acusó a Milei de retener $ 2.3 mil millones y destacó la expansión de las operaciones de ABSA, incluida la adquisición de 62 vehículos para trabajos de saneamiento. Kicillof también anunció un grupo de trabajo multi-ministerial para prepararse para el Super Niño, subrayando el compromiso de la provincia con la empresa pública sobre la privatización.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el debate en torno a la privatización como un conflicto ideológico entre el control estatal y la eficiencia del mercado, alineándose con las críticas izquierdistas de las políticas económicas neoliberales.




