En las primeras horas del domingo 26 de julio de 2026, la ciudad rusa de Rostov-on-Don declaró el estado de emergencia después de una severa tormenta que azotó el área el sábado. Al menos una persona murió y el número de heridos aumentó a 28. La tormenta, que incluyó tormentas eléctricas, fuertes lluvias y ráfagas de viento que alcanzaron hasta 25 metros por segundo, causó daños extensos, incluida la tala de más de 170 árboles y la interrupción de las líneas eléctricas y los sistemas de suministro de agua. La decisión de declarar el estado de emergencia se produjo después de una reunión de la Comisión de Situaciones de Emergencia de la ciudad, según el alcalde Alexander Skrjabin, quien anunció la medida en su canal de Telegram.
Los servicios de suministro de agua fueron interrumpidos temporalmente en varias áreas, pero fueron restaurados el lunes por la mañana. Los informes iniciales indicaron que una persona había muerto y otras 13 resultaron heridas, con siete hospitalizadas. Sin embargo, las cifras actualizadas publicadas por Skrjabin mostraron que el número de víctimas había aumentado a 28, y algunas aún reciben tratamiento en hospitales.
El alcalde hizo hincapié en que las autoridades locales estaban gestionando completamente los esfuerzos de restauración e instó a los residentes a permanecer en el interior siempre que fuera posible. La tormenta, descrita como un huracán en los medios locales, dejó un rastro de destrucción en toda la región. Los informes de las cuentas de redes sociales y los medios de comunicación destacaron el caos, con imágenes que mostraban techos arrancados, árboles arrancados y calles inundadas. A pesar de la gravedad de la situación, no hubo indicios de ataques intencionales o explosiones, como algunos mensajes sugerían erróneamente. El gobernador de la región de Rostov, Yuri Slyusarev, confirmó que los gobiernos locales estaban en control de las operaciones de recuperación.
En la tarde del viernes, el presidente de la ciudad de Moscú, Dmitry Medvedev, anunció que la ciudad se vería afectada por el terremoto, y pidió calma y aconsejó a los ciudadanos que se quedaran en casa si es posible.
Las plataformas de redes sociales estaban repletas de actualizaciones en tiempo real, aunque circuló información errónea, como las afirmaciones de un ataque con bomba, que luego fueron desacreditadas. A partir del lunes por la mañana, el suministro de agua se había restaurado en Rostov-on-Don, lo que marca un pequeño paso hacia la normalización. Sin embargo, el camino hacia la recuperación completa seguía siendo largo, con evaluaciones en curso de daños estructurales y posibles efectos a largo plazo en la infraestructura de la región. Las autoridades locales permanecieron vigilantes, monitoreando la situación y preparándose para nuevos desafíos.
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