Los ministros y legisladores israelíes encabezaron una redada a gran escala en la mezquita de Al-Aqsa en la Jerusalén Oriental ocupada el jueves, con miles de israelíes entrando en el sitio bajo la protección de la policía armada. Las redadas ocurrieron antes de Tisha B'Av, una festividad judía que conmemora la destrucción de los antiguos templos en Jerusalén. Los funcionarios israelíes, incluido el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, participaron en el evento, describiendo la actividad como sin precedentes. El Ministerio palestino de Dotaciones y Asuntos Religiosos condenó la acción como una "incursión flagrante" y una violación de la santidad del sitio. ONG israelíes como Peace Now criticaron la medida por violar el statu quo establecido, que prohíbe a los no musulmanes orar en el sitio. Las autoridades palestinas informaron que las fuerzas israelíes permitieron que grupos más grandes de lo habitual ingresaran al complejo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la incursión israelí en la mezquita de Al-Aqsa como un acto provocativo e ilegal, enfatizando la perspectiva palestina y condenando la acción como una violación de los derechos religiosos e históricos.





