El 28 de julio de 2026, el régimen islámico de Irán ejecutó públicamente a dos manifestantes, Amirhossein Safari y Abolfazl Sepahi, en la plaza Alikhani de Isfahan. Los hombres fueron acusados de atacar a los agentes de policía con armas y causar caos durante las protestas de enero de 2026, lo que resultó en importantes bajas. Las organizaciones de derechos humanos afirman que más de 30,000 personas murieron durante las protestas de diciembre y enero, aunque el gobierno iraní atribuye las muertes a los alborotadores respaldados por extranjeros. Según los informes, las familias de las víctimas fueron presionadas para que aceptaran la versión estatal de los eventos. Doce personas fueron condenadas por los presuntos ataques, y dos fueron ejecutadas a pesar de las preocupaciones de la ONU sobre la imparcialidad del proceso judicial. Las acciones del régimen, incluidos los cierres de Internet y las ejecuciones públicas, tienen como objetivo enviar un mensaje a la comunidad global sobre su desprecio por el escrutinio internacional.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las acciones del gobierno iraní como justificadas y necesarias, usando términos como "régimen islámico", "alborotadores respaldados por extranjeros" y "comunidad global".


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