Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, se encuentra en el centro de una tormenta que comenzó con una controvertida propuesta para vender participaciones en competiciones de la FIFA a inversores privados. El plan, inicialmente revelado el martes, fue rápidamente condenado por las autoridades del fútbol en todo el mundo, culminando en una dramática reversión de Infantino el sábado. A pesar del colapso de la propuesta, las consecuencias continúan, con múltiples confederaciones de fútbol y asociaciones miembros expresando insatisfacción con su liderazgo.
La UEFA, la más influyente de estas, ha amenazado con boicotear todas las competiciones de la FIFA a menos que Infantino asegure que tales movimientos nunca se repitan, lo que marca un desafío significativo para su mandato. La situación se intensificó rápidamente, con la UEFA entregando una fuerte reprimenda a Infantino, afirmando que había perdido la confianza en su liderazgo.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que históricamente ha apoyado a Infantino, también ha mostrado signos de inquietud, con varias asociaciones miembro distanciándose de la controvertida propuesta. Mientras que algunas naciones de la AFC siguen leales a Infantino, otras han comenzado a cuestionar la dirección de la FIFA bajo su liderazgo.
Ambos hombres renunciaron en protesta por el plan FFE (FIFA Forward Enterprise), lo que indica una pérdida de apoyo interno. Sus salidas no solo han disminuido la influencia de Infantino dentro de la FIFA, sino que también han puesto en duda su capacidad para administrar la organización de manera efectiva durante un período de intenso escrutinio.
La UEFA, con nueve miembros, es el mayor bloque único, pero incluso combinado con los siete miembros de la AFC, el número es insuficiente. Si la reunión ocurre, podría exigir la renuncia de Infantino, aunque puede negarse a cumplir, prolongando así la crisis.
Para que un congreso extraordinario tenga éxito, se requerirían 106 votos para aprobar un voto de censura, lo que significa que Infantino necesitaría perder un apoyo sustancial en múltiples regiones. A pesar de la creciente presión, Infantino aún conserva un grado de apoyo, particularmente en regiones como África y América del Sur. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha reafirmado su apoyo a Infantino, citando sus esfuerzos en la organización de la Copa Mundial 2026 y su compromiso de mejorar el fútbol en África.
Sin embargo, la ausencia de un candidato unificado de la oposición complica la posibilidad de un rápido derrocamiento. Las amenazas legales también se ciernen sobre Infantino. La UEFA ha emitido un aviso formal exigiendo que se conserven todos los documentos relacionados con la propuesta de la FFE, advirtiendo que cualquier intento de destruirlos o alterarlos podría constituir un despojo de pruebas. Esta maniobra legal agrega otra capa de complejidad a la crisis en curso, ya que obliga a Infantino a navegar no solo por las presiones políticas sino también por las posibles consecuencias legales. La situación sigue siendo fluida, con la posibilidad de nuevos desarrollos en las próximas semanas.
Aunque Infantino ha logrado mantener su posición por ahora, la combinación de disidencia interna, críticas externas y amenazas legales señalan que su mandato es cada vez más precario.
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