El artículo analiza la historia de la corrupción dentro de la FIFA, centrándose en los reinados de Sepp Blatter y su sucesor Gianni Infantino. Describe el gobierno autoritario de Blatter, su ego inflado y su presunta participación en prácticas similares al crimen organizado, incluido el soborno y la explotación de las naciones miembros más pobres. Blatter, a pesar de su reputación empañada, permaneció en el poder hasta 2015, sobreviviendo al escrutinio debido a sus tácticas efectivas de encubrimiento. El artículo destaca el papel del periodista de investigación Andrew Jennings en la exposición de estos problemas. Luego cambia a criticar el liderazgo de Infantino, sugiriendo que ha adoptado estrategias similares, priorizando las maniobras políticas sobre la gobernanza del fútbol.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la dirección de la FIFA como intrínsecamente corrupta y políticamente motivada, criticando tanto a Blatter como a Infantino por usar sistemas de patrocinio y socavar la integridad del fútbol.





