7 en la escala de Richter golpeó la costa de la isla de Flores de Indonesia a primera hora del lunes, provocando daños generalizados y dejando al menos 38 personas muertas, según las autoridades locales. El temblor ocurrió alrededor del mediodía hora local a una profundidad de aproximadamente 10 kilómetros, con su epicentro ubicado a unos 70 kilómetros al noroeste de la ciudad de Ende, que se encuentra en la parte central de la isla. 9 en magnitud. Las autoridades indonesias emitieron inicialmente una advertencia de tsunami, que luego se levantó después de tres horas. El terremoto se sintió fuertemente en las provincias de Nusa Tenggara Oriental y Nusa Tenggara Occidental, así como en partes de Sulawesi del Sur.
Según los informes oficiales, el temblor duró aproximadamente un minuto en varias áreas. Muchos residentes huyeron de sus hogares por miedo, mientras que los servicios de emergencia trabajaron para evaluar el alcance de los daños y localizar a los sobrevivientes. Al menos dos personas seguían atrapadas bajo los escombros, y otras seis sufrieron lesiones, algunas de ellas graves, según el jefe del servicio de rescate en Maumere, una ciudad de la isla de Flores, que habló con la estación de televisión TvOne.
La parte occidental de la isla, particularmente la ciudad de Labuan Bajo, es un destino turístico popular, que sirve como base para bucear, bucear y visitar el cercano Parque Nacional de Komodo, hogar de los grandes dragones de Komodo. Sin embargo, el área central alrededor de Ende, aproximadamente a 300 kilómetros al este de Labuan Bajo, se considera remota y tiene una infraestructura turística limitada. El jefe de policía local Rudi Darmoko de Nusa Tenggara Oriental declaró que los cortes de energía en ciudades y aldeas habían obstaculizado la comunicación y complicado los esfuerzos de búsqueda y rescate.
Los informes indicaron que partes de un edificio se derrumbaron en Maumere, y los pacientes en un hospital en un distrito de Nusa Tenggara Oriental fueron evacuados al aire libre como precaución. Los medios también informaron de al menos un deslizamiento de tierra provocado por el terremoto. Informes anteriores sugirieron una cifra de muertos más baja, con la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres (BNPB) indicando que al menos cinco personas habían muerto y una persona resultó herida. Estas cifras fueron revisadas posteriormente a medida que surgió más información. Según informes preliminares, se registraron dos muertes en la regencia de Sikka y tres en Manggarai debido a derrumbes estructurales causados por el terremoto.
Los funcionarios enfatizaron que el número exacto de víctimas sigue sin estar claro debido a las evaluaciones en curso y los desafíos de comunicación en las regiones afectadas. El impacto principal fue registrado por la Agencia Meteorológica, Climatológica y Geofísica de Indonesia (BMKG) a las 4:58 AM hora local a una profundidad de aproximadamente 15 kilómetros. Esta discrepancia en las mediciones de profundidad destaca la complejidad de evaluar tales eventos basados en diferentes sistemas de monitoreo. Después del terremoto inicial, se registraron varias réplicas, aunque ninguna alcanzó la magnitud del evento principal. El Centro de Alerta de Tsunami de Australia confirmó que ninguna amenaza representaba un peligro para el continente, las islas o los territorios de Australia.
Los residentes en las áreas afectadas describieron escenas de caos y destrucción, con muchas familias sin hogar y comunidades que luchan por hacer frente a las consecuencias. Los equipos de emergencia continuaron sus esfuerzos para llegar a lugares aislados, a menudo confiando en helicópteros y barcos para navegar por carreteras e infraestructura dañadas. Las organizaciones de ayuda y las agencias gubernamentales han comenzado a coordinar los esfuerzos de socorro, centrándose en proporcionar refugio, alimentos, agua y atención médica a los afectados por el desastre. A medida que la situación continúa evolucionando, los funcionarios siguen siendo cautelosos sobre posibles peligros adicionales, incluidos réplicas y deslizamientos de tierra adicionales.
El terremoto sirve como un duro recordatorio de la vulnerabilidad de las regiones propensas a la actividad sísmica y subraya la necesidad de mejorar la preparación y los mecanismos de respuesta en tales zonas de alto riesgo.
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