El gobierno de Estados Unidos ha anunciado un cambio histórico de política que permitirá a ciertas compañías privadas examinadas participar en operaciones cibernéticas ofensivas contra grupos criminales internacionales y piratas informáticos. Esta decisión, esbozada en un memorando presidencial recientemente publicado, marca la primera vez que el gobierno federal ha autorizado a entidades privadas a realizar tales acciones. La Casa Blanca confirmó el cambio de política el miércoles, lo que indica un alejamiento de las restricciones de larga data que prohibían a las compañías privadas lanzar o operar ataques cibernéticos sin autorización judicial.
Bajo la nueva directiva, a las empresas privadas que participan en el programa se les permitirá realizar actividades de vigilancia, incluido el despliegue de spyware para recopilar inteligencia, así como ejecutar medidas disruptivas diseñadas para destruir o perjudicar los sistemas de los ciberdelincuentes. Estas operaciones se centrarán en combatir amenazas como ataques de ransomware, fraude financiero y esquemas de sextorsión dirigidos a ciudadanos estadounidenses. La política tiene como objetivo aprovechar las capacidades innovadoras del sector privado para mejorar la seguridad nacional y combatir el ciberdelincuencia de manera más efectiva que nunca.
El nuevo memorando establece explícitamente que las compañías participantes deben adherirse a pautas estrictas y obtener aprobaciones de funcionarios dentro del Departamento de Justicia y Seguridad Nacional antes de que cualquier acción pueda proceder. El gobierno planea lanzar una guía detallada dentro de los próximos dos meses, que describe los criterios de elegibilidad y los protocolos operativos.
El memorando indica que las empresas de todos los tamaños, desde grandes empresas hasta firmas más pequeñas, pueden calificar para participar, y estas últimas potencialmente ofrecen ventajas en la ejecución de misiones especializadas o de nicho. Para garantizar el cumplimiento, cada empresa seleccionada deberá depositar $ 1 millón en custodia, que se perderá si el gobierno determina que la compañía violó sus obligaciones. Los ciudadanos estadounidenses o los sistemas domésticos, reforzando aún más las salvaguardas contra el uso indebido. Las empresas que se unen al programa también estarán obligadas a alertar al gobierno inmediatamente al detectar una amenaza cibernética inminente dirigida a infraestructuras críticas, como redes eléctricas o servicios públicos de agua.
Este requisito subraya la intención de la administración de integrar la experiencia del sector privado con la supervisión gubernamental para salvaguardar los servicios esenciales. A pesar de los beneficios potenciales, la política enfrenta preocupaciones inmediatas de expertos legales y profesionales de la ciberseguridad. Algunos argumentan que permitir que las empresas privadas lleven a cabo ataques cibernéticos podría llevar a consecuencias imprevistas, incluidas tensiones diplomáticas con gobiernos extranjeros. Los fiscales estadounidenses han presentado cargos contra hackers patrocinados por el estado extranjero. Un veterano de la industria advirtió que los participantes podrían ser percibidos como combatientes no uniformados en el extranjero, aumentando su vulnerabilidad a acciones legales o detención.
A medida que el gobierno se prepara para implementar esta iniciativa sin precedentes, las implicaciones completas siguen sin estar claras. Si bien la política abre nuevas vías para combatir el cibercrimen, también introduce consideraciones legales y éticas complejas que requerirán una navegación cuidadosa. Las próximas semanas serán cruciales para determinar cómo se desarrolla esta política y si puede lograr sus objetivos previstos sin exacerbar los desafíos existentes.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor