El poder judicial hondureño desestimó los cargos de corrupción contra el ex presidente Juan Orlando Hernández, quien fue indultado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de una condena por tráfico de drogas. Hernández, quien se desempeñó como presidente de 2014 a 2022, fue acusado de desviar $ 2 millones en fondos públicos para su campaña presidencial de 2013. Un juez dictaminó que no autorizó ni administró estos fondos, que fueron desembolsados mientras presidió el Congreso. El tribunal emitió un despido definitivo, afirmando que Hernández no mostró ningún aumento en los activos. Recibirá su carta de liberación hoy. Los críticos calificaron la decisión de una afrenta a los hondureños afectados por la corrupción. Hernández describió el caso como una cacería de brujas y persecución política, refiriéndose a su sentencia de prisión de 45 años en los Estados Unidos, posteriormente anulada por Trump. Otro ex líder, Porfirio Lobo, había sido acusado anteriormente.
Lectura del sesgo (Centro): Si bien el artículo discute un tema políticamente delicado que involucra a un ex presidente y acusaciones de corrupción, el encuadre parece equilibrado, presenta tanto el resultado legal como las reacciones de los críticos y del propio individuo.






