HM Treasury ha sido acusado de no cumplir con su deber de cuidado hacia Chloe Moffat, una asistente personal de 26 años cuyo suicidio en mayo del año pasado estuvo vinculado a una queja anónima en el lugar de trabajo. Los padres de Moffat, que la describieron como una "joven brillante, cariñosa y talentosa", afirmaron que el departamento gubernamental no proporcionó el apoyo o la tranquilidad adecuados durante un momento crítico en su vida profesional. Moffat fue llamada a una reunión con el personal senior el 19 de mayo del año pasado, donde se enfrentó a una acusación anónima de que había compartido información confidencial sobre colegas.
Según el fallo del forense, el manejo de la situación por parte del Tesoro contribuyó significativamente a la muerte de Moffat. El forense descubrió que el Tesoro no había seguido los procedimientos adecuados de recursos humanos y no le había asegurado adecuadamente a Moffat que era poco probable que se enfrentara a la terminación, a pesar de la naturaleza de las acusaciones. Durante la reunión, Moffat fue informada de las acusaciones y cuestionó si perdería su trabajo. Su gerente de línea, Kim Aldrich, y la jefa de asuntos globales, Liz Farmer, asistieron a la sesión. Moffat solicitó que su mejor amiga estuviera presente, pero la solicitud fue considerada inapropiada.
Cuando le preguntó sobre las posibles consecuencias, el gerente más alto no pudo proporcionar claridad, dejándola en un estado de incertidumbre y miedo. Después de la reunión, Moffat se restringió temporalmente el acceso a la bandeja de entrada de correo electrónico y el diario de su director. También se le instruyó a no discutir las acusaciones con colegas. Estas acciones, según el forense, exacerbaron su ansiedad y aislamiento. El forense señaló que incluso si las acusaciones fueran ciertas, la consecuencia probable habría sido una advertencia por escrito en lugar de un despido. Sin embargo, a Moffat no se le dio esta garantía, lo que la llevó a creer que su carrera y su reputación estaban en riesgo.
Los padres de Moffat expresaron su profunda preocupación por la falta de transparencia y apoyo dentro del Tesoro. Destacaron que su hija no tenía antecedentes previos de problemas de salud mental y que la angustia que experimentó estaba directamente vinculada al tratamiento que recibió en el lugar de trabajo. Enfatizaron que en un momento en que necesitaba apoyo, tranquilidad y un trato justo, en su lugar quedó asustada y aislada. La forense, Anna Crawford, concluyó que el miedo de Moffat a perder su trabajo probablemente jugó un papel en su decisión de quitarse la vida.
El fallo subrayó la necesidad de mejorar la comunicación y la empatía dentro de las organizaciones, particularmente cuando se trata de acusaciones sensibles y posibles acciones disciplinarias. Los padres de Moffat también expresaron su preocupación por la renuencia de sus colegas y amigos a hablar abiertamente sobre su muerte. Argumentaron que este silencio reforzó la necesidad de una cultura de mayor apertura, responsabilidad y aprendizaje cuando ocurren errores.
El incidente ha provocado discusiones sobre las prácticas en el lugar de trabajo y la importancia de la seguridad psicológica en los entornos profesionales. A medida que el caso continúe desarrollándose, la atención se centrará en si se implementarán cambios para evitar tragedias similares en el futuro.
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