La historiadora Jill Lepore, autora ganadora del Premio Pulitzer y profesora de Harvard, ha advertido que la adopción del poder tecnológico por parte de Silicon Valley corre el riesgo de socavar la gobernanza democrática. En una entrevista con el podcast Equity de TechCrunch, Lepore discutió su próximo libro The Rise and Fall of the Artificial State, en el que argumenta que las compañías tecnológicas están asumiendo cada vez más los roles tradicionalmente desempeñados por los gobiernos.
Lepore enfatizó que su crítica no está dirigida a la tecnología en sí misma, ni a los innovadores individuales. En cambio, su preocupación radica en la creciente influencia de las corporaciones privadas en la vida pública. Señaló a figuras como Elon Musk, cuya visión del futuro parece extraer en gran medida de la ciencia ficción mal interpretada y los cómics. Según Lepore, las ambiciones de Musk, como la creación de sistemas autónomos o gobernar a través de la IA, reflejan un malentendido de los principios históricos y filosóficos que podrían conducir a una forma de regla por algoritmo, que recuerda a las narrativas distópicas. El concepto del "estado artificial" es central para el argumento de Lepore.
Ella lo define como una construcción que reemplaza al tradicional estado-nación liberal democrático, tanto como una entidad tangible como como un marco ideológico. Su libro rastrea los orígenes de esta idea, mostrando cómo ha evolucionado a lo largo de los siglos y ha ganado impulso en las últimas décadas. El estado artificial, afirma, representa una desviación de los ideales democráticos y la igualdad de derechos, marcando en cambio un retorno a formas de control que se asemejan a la tiranía y la confusión.
Lepore señaló que si bien los primeros esfuerzos para integrar la tecnología en la gobernanza fueron impulsados por el deseo de eficiencia y reducción de costos, en las últimas dos décadas se ha visto un esfuerzo más deliberado y estratégico para reemplazar las instituciones nacionales con modelos dirigidos por empresas.
Además, criticó la noción de plataformas como Twitter como "municipios digitales", argumentando que tales etiquetas ignoran las diferencias fundamentales entre el discurso público y los espacios controlados por las empresas. Lepore destacó la resistencia continua a la expansión del poder de las empresas tecnológicas, incluida una creciente reacción en contra de los centros de datos y otros proyectos de infraestructura que permiten la vigilancia y el control a gran escala.
Llamó a un renovado compromiso con los valores democráticos, advirtiendo que el crecimiento incontrolado del estado artificial amenaza con erosionar los fundamentos de las sociedades libres. A medida que continúan los debates sobre el papel de la tecnología en la gobernanza, las advertencias de Lepore sirven como una narrativa de precaución.
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