Los manifestantes haredi bloquearon la entrada del Café Basimta de Jerusalén el sábado 22 de agosto de 2026, estableciendo barricadas fuera del establecimiento para protestar por su operación en Shabat, según imágenes de seguridad compartidas por N12 News. Este incidente marca la octava semana consecutiva de tales manifestaciones, aumentando las tensiones en torno a la decisión del café de permanecer abierto los sábados. Las protestas comenzaron el 4 de julio de 2026, cuando docenas de manifestantes haredi, incluidos varios menores de edad, se reunieron en cuatro grupos cerca del café. Rodearon el edificio, golpearon sus ventanas y volcaron mesas en lo que parecían ser esfuerzos coordinados para interrumpir sus operaciones.
La naturaleza repetida de estas acciones sugiere un esfuerzo sostenido para presionar al café para que cumpla con las normas religiosas tradicionales con respecto a la observancia del Shabat. A principios de la semana, la policía israelí arrestó a un hombre de 75 años el martes por presuntas ofensas contra el café, incluidos graffitis pintados con aerosol, tirar basura y dañar su cerradura.
Este movimiento combina elementos del cristianismo con las tradiciones judías, una postura que diverge significativamente de las principales denominaciones judías. La revelación ha intensificado el escrutinio del café, vinculando sus actividades a una ideología religiosa controvertida. En respuesta a las protestas en curso, varios políticos han participado en contraprotestas. El 13 de agosto de 2026, miembros del Partido Demócrata, incluido el presidente Yair Golan, el CEO Omer Lubaton Granot y el miembro del Knesset Meirav Cohen, se unieron a una manifestación en apoyo del café. Cohen publicó en las redes sociales sobre su visita al café y se reunió con su propietario, Yoel Ben David.
Cohen elogió a Ben David por su compromiso con los valores liberales y enfatizó la importancia del acceso público a espacios como el café. Avigdor Liberman, líder del partido Yisrael Beytenu, también asistió a una contraprotesta a principios de mes. Durante la reunión, criticó a los manifestantes haredi, aprovechando la ocasión para promover su agenda política.
Liberman declaró además que si su partido ganaba el poder, los manifestantes serían obligados a someterse al servicio militar obligatorio, dejando poco espacio para manifestaciones públicas. Sus comentarios subrayan la intersección del activismo religioso con la estrategia política, destacando cómo el tema se ha convertido en algo más que una controversia local. La situación continúa evolucionando, con ambas partes manteniendo sus posiciones. A medida que el debate sobre las libertades religiosas y las prácticas seculares se intensifica, el Basimta Café sigue siendo un símbolo de la división social más amplia en Israel. El resultado de esta disputa podría influir en las políticas futuras y el discurso público sobre la observancia religiosa y las libertades civiles.
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