La gobernadora de Tolima, Adriana Matiz, ha acusado a posibles manos criminales detrás de los incendios forestales que han quemado más de 20.000 hectáreas de vegetación. Los incendios, que continúan devastando nueve municipios del departamento, actualmente involucran 10 incendios activos. Según las autoridades locales, la situación alcanzó su punto máximo con hasta 40 incendios forestales ardiendo simultáneamente durante un día. Matiz anunció que ha presentado una queja formal ante la Fiscalía para investigar si algunos de estos incendios fueron provocados deliberadamente. Matiz enfatizó que, si bien responder a la furia de la naturaleza es una cosa, la provocación deliberada de tales desastres por parte de criminales es otra.
"Yo misma estoy presentando las denuncias necesarias porque enfrentar el poder de la naturaleza es una cosa, pero esta tragedia causada intencionalmente por manos criminales es completamente diferente", afirmó, y agregó que hay elementos bajo investigación que podrían conducir a identificar posibles responsabilidades. "Tenemos indicios que nos obligan a investigar, y estamos trabajando con las autoridades para establecer la rendición de cuentas.
Las áreas afectadas incluyen Carmen de Apicalá, Suárez, Ortega, Armero Guayabal, San Luis y Coello. En Suárez, un incendio amenazó una instalación aviaria, mientras que en Coello, las llamas se acercaron peligrosamente a una planta de Ecopetrol y casas residenciales. Para combatir la crisis, las autoridades desplegaron dos aviones y dos helicópteros de la Policía Nacional, junto con dos aviones del Ejército y la Fuerza Aeroespacial. Cientos de voluntarios de organizaciones de rescate regionales y residentes en las zonas afectadas se han unido a los esfuerzos. A pesar de la lluvia el viernes por la noche y el sábado por la mañana, el riesgo planteado por los incendios en curso sigue siendo alto.
Las lluvias no eliminaron la amenaza, y los incendios continúan representando peligros tanto para la infraestructura como para las comunidades. Los bomberos locales y los servicios de emergencia trabajan incansablemente para contener la propagación, aunque la escala del desastre presenta desafíos significativos. Las autoridades están considerando la posibilidad de que algunos de los incendios puedan haber sido causados por el hombre.
El gobierno está coordinando con agencias ambientales y organismos legales para determinar los orígenes de estos incidentes. A medida que continúan las operaciones de extinción de incendios, los funcionarios siguen centrados en prevenir más daños y garantizar la seguridad pública. Con más de 20,000 hectáreas ya afectadas, las consecuencias a largo plazo para los ecosistemas y la economía de la región aún no se han evaluado completamente. La situación subraya la urgencia de abordar tanto las amenazas inmediatas como los factores subyacentes que contribuyen a la creciente frecuencia de tales desastres.
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