Según las últimas cifras de las FDI, al menos 4.000 hombres haredi se unieron al ejército entre julio de 2025 y julio de 2026, lo que representa un aumento sustancial de los 2.800 registrados en el año anterior y los 2.200 del año anterior. Este aumento sigue a una tasa de alistamiento mucho más baja, alrededor de 1.700 anualmente, antes del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenó una movilización nacional más amplia. El alistamiento aumentado incluye aproximadamente 1.000 reclutas que ingresan a unidades de combate, aunque esto todavía representa solo una pequeña fracción de los aproximadamente 14.000 hombres haredi que alcanzan la edad de reclutamiento cada año.
Mientras que estos números están muy por debajo de la necesidad de las FDI de 7.500 soldados de combate y otros 7.500 personal no combatiente, la tendencia al alza sugiere un cambio gradual en las actitudes dentro de la comunidad. El liderazgo haredi continúa argumentando que está prohibido reclutar a los estudiantes de yeshiva, cuyo estudio de la Torá se considera su vocación principal, y que contribuyen a la defensa nacional a través de su trabajo espiritual. A pesar de estos argumentos, el creciente número de alistamientos coincide con la presión intensificada del gobierno y las FDI.
Durante el año pasado, el gobierno de la coalición ha impuesto sanciones más estrictas a los evasores del reclutamiento, incluidos arrestos y posibles cargos penales, que según se informa han influido en algunos hombres haredi para reconsiderar su postura. Estas medidas se han enfrentado a la resistencia de los activistas haredi, que han organizado protestas y presionado a los legisladores para debilitar o derogar dichas políticas. En un intento reciente de contrarrestar estas sanciones, la coalición propuso un proyecto de ley para congelar el arresto de los evasores del reclutamiento, pero la propuesta fue suspendida temporalmente por una orden judicial del Tribunal Supremo.
Iniciativas como el establecimiento de la Brigada Hashmonaim, una unidad específicamente diseñada para los reclutas Haredi, junto con pistas de entrenamiento especializadas y alojamientos para prácticas religiosas, han ayudado a aliviar las preocupaciones sobre la pérdida de la identidad al unirse al ejército. Estos esfuerzos tienen como objetivo tranquilizar a los hombres Haredi de que pueden servir sin comprometer sus tradiciones o rutinas diarias.
Durante una visita a la Brigada Hasmonea, Zamir reiteró la necesidad de que las FDI crezcan y fortalezcan sus filas, señalando que el número de reclutas haredi había aumentado significativamente en los últimos meses.
Sin embargo, muchos tradicionalistas continúan resistiendo, temiendo que la exposición militar conduzca a la secularización o la pérdida del compromiso religioso. Esta tensión refleja un debate social más amplio sobre el papel de la religión en la vida pública y el equilibrio entre los derechos individuales y la seguridad colectiva. A medida que persiste el conflicto y crece la demanda de reclutas, es probable que la dinámica que da forma al alistamiento haredi evolucione aún más. Con los continuos esfuerzos tanto del gobierno como de las FDI para abordar las preocupaciones de la comunidad, la pregunta sigue siendo si este cambio gradual se traducirá en una participación sostenida y generalizada en las fuerzas armadas.
Por ahora, el creciente número de reclutas Haredi señala una transformación significativa, aunque lenta, en el panorama del servicio militar israelí.
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