El huracán Lala golpeó Hawai, dejando a decenas de miles de personas sin electricidad y causando destrucción generalizada. La tormenta, que alcanzó el estado de categoría 1, pasó a poco más de 90 kilómetros al sur de la isla de Big Island, rumbo al oeste. Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC), la tormenta trajo vientos destructivos y fuertes lluvias a la isla hawaiana más grande, lo que provocó graves inundaciones, árboles caídos, carreteras cerradas y daños significativos.
La policía informó que varias casas fueron arrasadas, mientras que el servicio meteorológico advirtió de condiciones de inundación que ponen en peligro la vida. El centro de la tormenta, un huracán de categoría 1, pasó por la isla a una distancia de aproximadamente 48 kilómetros, según datos del NHC. Se esperaba que los fuertes vientos y las fuertes lluvias continuaran durante la noche en la Isla Grande, con lluvias torrenciales e inundaciones reportadas en múltiples áreas. La amenaza se extendió más allá de la Isla Grande, y el NHC advirtió que otras islas hawaianas más pequeñas como Maui, Oahu, Kauai y Niihau también podrían verse afectadas a pesar de su mayor distancia del núcleo de la tormenta.
La agencia pronosticó hasta 30 a 50 centímetros de lluvia en los lados ventosos de la Isla Grande durante la tormenta, aunque algunas estaciones de medición ya habían registrado cantidades muy superiores a estas. En Laupahoehoe, casi 65 centímetros de lluvia se registraron en 36 horas. El NHC enfatizó los peligros continuos de inundaciones, deslizamientos de tierra y olas peligrosas, instando a los residentes a permanecer en refugios seguros. Además del peligro inmediato planteado por la tormenta, los funcionarios notaron preocupaciones a largo plazo. El gobernador Josh Green declaró que más de 100 casas fueron dañadas o destruidas, y algunas completamente arrastradas.
Las autoridades de defensa civil en el condado de Hawai informaron que varias casas fueron arrastradas de sus cimientos, y los equipos de rescate trabajaron junto a los servicios locales, la Guardia Nacional y la Guardia Costera para realizar operaciones de búsqueda y recuperación. Los equipos de emergencia rescataron con éxito a varias personas, incluida una anciana que fue sacada de un árbol después de que su casa se inundara. Los daños a la infraestructura han sido extensos, con secciones de la autopista Pāhala colapsando durante la noche en el mar, cortando el acceso a áreas críticas, incluido uno de los pocos hospitales de la región. El colapso creó nuevos acantilados y dañó puentes más pequeños, interrumpiendo aún más los servicios esenciales.
Deborah Funai Brown, una residente de toda la vida de Pāhala, describió el incidente como "catastrófico", señalando que el área se había sentido previamente aislada y olvidada, similar a estar sola en una isla. El impacto de la tormenta se ha sentido en todo el archipiélago, con informes de interrupciones significativas en la vida diaria. Si bien la advertencia oficial de tormenta tropical se ha levantado, la NHC sostiene que el riesgo de inundaciones persiste para los condados, incluidos Kauai, Oahu y Maui.
Se aconseja a los residentes que permanezcan vigilantes, ya que los restos del huracán Lala aún representan serias amenazas, incluyendo áreas inundadas y líneas eléctricas caídas.
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