La Federación de Fútbol de Noruega, dirigida por la presidenta Lise Klaveness, presentó una queja formal ante la FIFA tras la suspensión de Folarin Balogun. Esta decisión se debió a la injerencia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, lo que habría conducido indirectamente a la suspensión. Klaveness se refirió a la FIFA, señalando que la decisión violaba las reglas y había puesto en peligro el deporte en su conjunto.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enfatiza las críticas a la FIFA y a Gianni Infantino, especialmente por la subida de la influencia política de Donald Trump.




