Más de 43.000 solicitantes se han registrado para el examen de ingreso de la Universidad de México (UNAM), con siete de cada 10 candidatos que se inscribieron con éxito dentro de las 24 horas. El proceso de inscripción ha sido en gran medida exitoso, marcando un paso clave en los esfuerzos de la universidad para evaluar a los futuros estudiantes antes de sus exámenes de admisión oficiales. El examen, que tuvo lugar en León, Guanajuato, vio a más de 500 jóvenes participantes participar en su primer día de solicitud. La prueba se realizó en computadoras, con medidas estrictas para evitar la comunicación entre los examinados. El personal académico se movió a través de las filas para monitorear el proceso, asegurando la equidad y la transparencia.
Algunos estudiantes llegaron temprano, algunos agotados después de largas noches de estudio, mientras que otros viajaron desde lugares distantes como Morelia, Michoacán y Querétaro, acompañados por miembros de la familia que los habían apoyado durante su preparación.
Ilya Martínez, solicitando el programa de Literatura e Estudios Interculturales en el campus de ENES Morelia, admitió sentirse nerviosa a pesar de su creencia en su preparación. La mañana del examen comenzó con una larga cola que se formaba fuera del lugar, que se extendía más de 100 metros a lo largo del bulevar Adolfo López Mateos. Los participantes llevaban formularios impresos y documentos de identificación, protegiéndose del sol con carpetas o papeles. La temperatura alcanzó los 28 grados centígrados, lo que aumentó el desafío del día. Los padres y tutores se unieron a sus hijos, ofreciendo aliento y apoyo.
Una madre, Elisa Estrada, abrazó a su hijo antes de que entrara en el área de prueba, expresando su esperanza de éxito. , con los participantes con tres horas para completar la prueba. Sin embargo, algunos llegaron más tarde debido a retrasos en el transporte, particularmente desde Querétaro. Más de 32 profesores del campus de la UNAM sirvieron como observadores durante el examen, mientras que más de 50 personas actuaron como monitores dentro de la sala. Daniel Estrada, quien terminó la parte digital de la prueba en solo 47 minutos, encontró que la versión en persona era más fácil que la anterior en línea, aunque notó la mayor presión por la presencia de supervisores. A pesar de estos desafíos, muchos estudiantes permanecieron optimistas.
Rosa Bravo Rivera, otra participante, vino con su padre, un hombre del campo, decidido a probarse a sí mismo. Ella y otros compartieron sentimientos similares, creyendo que su arduo trabajo daría sus frutos. El ambiente era tenso pero esperanzador, con familias y amigos reunidos cerca, ofreciendo apoyo emocional. La UNAM planea expandir el examen en persona para incluir a 2.777 participantes adicionales en cuatro sesiones en el campus de León, con la segunda sesión programada para el 13 de agosto. La universidad ha enfatizado la importancia de mantener estándares rigurosos y condiciones justas para todos los candidatos.
Los observadores y monitores continuarán asegurando el cumplimiento de las reglas, incluida la prohibición de dispositivos electrónicos y otros artículos prohibidos. A medida que los resultados finales de esta ronda inicial de exámenes estén disponibles, el enfoque se desplazará a las siguientes etapas del proceso de admisión. Por ahora, las tasas de participación y la determinación de los solicitantes subrayan las altas apuestas y la intensa competencia que rodea la entrada en una de las instituciones más prestigiosas de México.
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