La Universidad de Cambridge ha anunciado que revisará sus procesos de contratación y nombramiento para altos cargos académicos tras la controversia en torno al profesor Jason Arday, quien renunció esta semana en medio de acusaciones de plagio. Arday, conocido por convertirse en el profesor negro más joven de la universidad a los 37 años en 2023, renunció después de que los informes de los medios revelaran que su tesis doctoral contenía pasajes idénticos a un trabajo anterior de otro estudiante. En una declaración publicada el viernes, la universidad confirmó que investigaría las circunstancias que rodearon el nombramiento y la permanencia de Arday, con los hallazgos incorporados en una revisión más amplia de los procedimientos de contratación académica de alto nivel.
Más de 100 académicos de Cambridge firmaron una carta conjunta instando a la institución a llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre el caso. Un análisis de julio de The Telegraph encontró que más de 100 secciones de la tesis doctoral de Arday, presentada en el campus John Moores de la Universidad de Liverpool, eran idénticas o casi idénticas a una tesis de 2009 de Paula Zwozdiak-Myers, una estudiante de la Universidad de Brunel.
En su carta de renuncia, publicada a través de The Good Law Project, Arday no se refirió directamente a los reclamos de plagio. En cambio, citó los "extremos" costos personales y familiares asociados con su nombramiento, que describió como marcados por un escrutinio público implacable y ataques personales. Enfatizó que su decisión no fue una pérdida de fe en la erudición o los valores, ni una aceptación de las narrativas que lo rodeaban. Más bien, fue una elección hecha cuando sintió que había alcanzado el límite de lo que razonablemente se podía soportar.
Arday describió su nombramiento como profesor en Cambridge como "el mayor privilegio profesional de mi vida", algo que alguna vez pensó que era inimaginable dado su diagnóstico de autismo en la infancia y su incapacidad para hablar hasta los 11 años. Su renuncia se produce solo semanas antes de la publicación de sus memorias en el Reino Unido, programada para finales de este mes. El profesor Harris, que había expresado su preocupación por la integridad académica del trabajo de Arday, afirmó que las universidades no tomaron medidas a pesar de las pruebas claras. El tema ha provocado discusiones más amplias sobre los estándares académicos y la responsabilidad dentro de las instituciones de élite.
Algunos académicos han pedido una mayor transparencia en la revisión por pares y una supervisión más estricta de las prácticas de investigación. Los funcionarios de Cambridge aún no han comentado públicamente sobre las acusaciones específicas contra Arday, aunque han declarado su compromiso de abordar la situación a través de investigaciones internas. Mientras tanto, la comunidad académica continúa debatiendo las implicaciones del caso para la confianza institucional y la responsabilidad ética en la educación superior. A medida que se desarrolla el proceso de revisión, se espera que surjan más detalles sobre el alcance de la supuesta mala conducta y las medidas que la universidad planea implementar para evitar incidentes similares en el futuro.
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