El uso de la inteligencia artificial en la comunicación política ha demostrado afectar la confianza pública incluso cuando el contenido no se reconoce como sintético, según un estudio reciente realizado por Civic Compass. La investigación analizó cómo reacciona la audiencia al contenido generado políticamente, tanto original como generado por IA, y descubrió que si bien el origen del contenido influye significativamente en las percepciones de credibilidad, veracidad, conexión emocional y confianza, muchos participantes no pudieron identificar consistentemente el material generado por IA.
En un panorama mediático en rápida evolución, donde las redes sociales y las plataformas de video han superado a los sitios web y aplicaciones de noticias tradicionales como fuentes primarias de información, el papel de la IA en la configuración del discurso público se ha vuelto cada vez más relevante. Según el Informe de Noticias Digitales 2026 del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, este cambio subraya un desafío creciente para las sociedades democráticas, particularmente con el surgimiento de tecnologías impulsadas por la IA capaces de generar contenido sintético como imágenes, videos y audio. Estas herramientas no solo cuestionan la autenticidad de la información, sino que también plantean preocupaciones sobre cómo los ciudadanos evalúan la confiabilidad de los mensajes que reciben.
El estudio reciente de Katie Harbath destaca la adopción generalizada de la IA en las campañas políticas. Revela que el 87% de los profesionales de la campaña usan herramientas de IA diariamente o varias veces a la semana, y el 74% cree que estas tecnologías serán esenciales para mantener la competitividad en futuras elecciones.
Los participantes estuvieron expuestos a versiones originales y generadas por IA de un discurso del político argentino Javier Milei, pronunciado fuera del calendario electoral de 2025. El estudio tuvo como objetivo comprender cómo el origen del contenido, ya sea generado por humanos o producido por IA, influye en las percepciones de credibilidad, confianza y compromiso emocional. Los investigadores también trataron de determinar los criterios que los individuos utilizan para evaluar la autenticidad y veracidad de los mensajes políticos. Los hallazgos revelaron que el contenido generado por IA socava sistemáticamente aspectos clave de la confianza pública.
A pesar de estas diferencias medibles, los participantes a menudo no reconocían consistentemente la naturaleza del contenido generado por la IA. Esto sugiere que la influencia de la IA se extiende más allá de simplemente alterar el contenido en sí mismo, también puede moldear cómo las personas interpretan y evalúan la información que consumen. Además, el estudio identificó variaciones en cómo diferentes grupos demográficos respondieron al contenido generado por la IA. Mientras que algunos segmentos de la población eran más propensos a cuestionar la autenticidad de los mensajes generados por la IA, otros mostraron menos conciencia del papel de la tecnología en la creación de contenido.
Estas disparidades resaltan la necesidad de una mayor comprensión pública de las capacidades y limitaciones de la IA en el contexto de la comunicación política. A medida que la IA continúa desempeñando un papel más importante en la mensajería política, su impacto en la confianza pública y el compromiso cívico sigue siendo un área crítica de preocupación. Las implicaciones de estos hallazgos sugieren que la creciente dependencia de la IA en las estrategias políticas podría conducir a desafíos más amplios para mantener a la ciudadanía informada y fomentar la confianza en las instituciones democráticas. La investigación futura deberá abordar cómo estos efectos evolucionan con el tiempo y si las nuevas medidas pueden ayudar a mitigar los riesgos asociados con el contenido político generado por la IA.
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