El terremoto de magnitud 4 en la escala de Richter golpeó el lunes las partes central y occidental de Colombia, dejando al menos 132 muertos y más de 570 heridos. El desastre causó destrucción generalizada, con docenas de edificios colapsados, hospitales desbordados de pacientes y varios aeropuertos suspendiendo las operaciones. Los esfuerzos de rescate continúan mientras las autoridades trabajan para localizar a los sobrevivientes atrapados bajo los escombros. El terremoto se sintió en las principales ciudades, incluidas Bogotá, Cali, Medellín e incluso en países vecinos como Ecuador, Panamá y Venezuela.
El temblor fue particularmente severo en Pereira, la capital de Risaralda, que es una de las principales ciudades más cercanas al epicentro. Según informes preliminares de la Asociación Colombiana de Capitales de Ciudades (Asocapitales), Pereira registró el mayor número de muertes, con al menos 60 muertos. Sin embargo, estas cifras representan solo las víctimas entre las capitales de las ciudades, excluyendo las de los municipios circundantes, donde se han reportado daños adicionales.
Durante su visita, declaró que la región de Chocó tiene un lugar especial en su corazón debido a su abandono histórico. Se comprometió a convocar una reunión regional con todos los funcionarios del gobierno para evaluar las necesidades de los municipios afectados. Según su última actualización, Chocó había confirmado 13 muertes, 119 heridos y cinco personas desaparecidas. Los servicios de emergencia han estado trabajando incansablemente en múltiples ubicaciones, especialmente en Pereira, donde los equipos de búsqueda se están centrando en áreas con estructuras derrumbadas.
El aeropuerto internacional de Pereira, Matecaña, permanece cerrado debido a daños estructurales, mientras que los equipos de rescate también están ayudando a las personas atrapadas en el sistema de teleférico público de la ciudad, conocido como el Megacable. La ciudad también ha sido puesta bajo control militar para evitar saqueos y facilitar las operaciones de rescate. El alcalde Alejandro Eder enfatizó que las 48 horas iniciales son críticas para salvar vidas, ya que muchas personas permanecen atrapadas en edificios derrumbados.
Mientras tanto, la Unión Europea ha activado su sistema Copernicus basado en satélites y mecanismos de asistencia consular para ayudar a Colombia en su recuperación. La UE ha asignado fondos a través de la Cruz Roja y está proporcionando apoyo logístico para mejorar las operaciones de rescate. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, expresó su solidaridad con el pueblo colombiano, afirmando que el corazón de Europa está con ellos en este momento difícil. Organizaciones internacionales, incluidos los Estados Unidos, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, también han anunciado contribuciones financieras para ayudar con refugios de emergencia, suministros de alimentos y evaluaciones de daños.
A medida que la situación continúa evolucionando, el enfoque sigue siendo garantizar la seguridad de los residentes, estabilizar la infraestructura y apoyar la recuperación a largo plazo de las comunidades afectadas por el terremoto. Las autoridades instan a la paciencia y la cooperación mientras navegan por los complejos desafíos planteados por el desastre.
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