Un avión no tripulado que transportaba explosivos se estrelló cerca de un gasoducto en el noreste de Bulgaria el sábado, según el primer ministro búlgaro Rumen Radev. El incidente ocurrió aproximadamente a 100 metros de la frontera con Rumania y muy cerca del gasoducto transbalcánico, que conecta Turquía con Ucrania. Radev confirmó durante una conferencia de prensa que no hubo víctimas o daños a los edificios, y el área ha sido acordonada.
Estos aviones no tripulados están diseñados para engañar y abrumar los sistemas de defensa aérea y son comúnmente utilizados por las fuerzas armadas ucranianas. Radev no especificó el origen del avión no tripulado, pero se refirió a incidentes recientes relacionados con el derribo de aviones no tripulados de fabricación iraní utilizados por Rusia por la aviación rumana. La explosión tuvo lugar cerca del puesto de control fronterizo de Kardam con Rumania, cerca del Mar Negro, alrededor de las 8:00 a.m. hora local (5:00 a.m. GMT). Radev señaló que el avión no tripulado no fue detectado en el espacio aéreo rumano o búlgaro antes de estrellarse. Este es el primer incidente de este tipo desde el comienzo de la guerra en Ucrania en 2022.
Radev, quien ha sido descrito como pro-ruso debido a su oposición a la ayuda militar para Ucrania, enfatizó la necesidad de una mayor vigilancia. Reiteró que la situación está bajo control y que se han reforzado las medidas de seguridad en sitios críticos dentro del país. En un desarrollo separado, a principios de esta semana, un dron cargado con un explosivo no identificado causó el cierre temporal del tráfico aéreo en el aeropuerto de Leipzig en Alemania durante dos horas. El aeropuerto es uno de los principales centros logísticos de la OTAN y un punto de tránsito clave para los suministros militares a Ucrania. Tras la reanudación de las operaciones de vuelo, otro objeto volador no identificado golpeó un avión de carga que acababa de despegar.
Según varios informes de los medios, la aeronave pertenecía a DHL, aunque la compañía no lo ha confirmado oficialmente. El avión aterrizó con seguridad en Hannover con daños menores. El incidente en Bulgaria plantea preocupaciones sobre el creciente uso de drones en la región, particularmente en áreas relacionadas con la infraestructura energética y las rutas de suministro militar. La proximidad del lugar del accidente al gasoducto transbalcánico subraya los riesgos potenciales para la infraestructura crítica en el área. Las autoridades continúan su investigación sobre los orígenes e intenciones detrás del ataque con drones.
Los funcionarios de seguridad tanto en Bulgaria como en Rumania están revisando sus protocolos para detectar y responder a amenazas aéreas no tripuladas. El incidente ha provocado discusiones entre los líderes regionales sobre la mejora de la coordinación para prevenir sucesos similares. Los expertos militares sugieren que el uso de aviones no tripulados señuelo podría ser parte de una estrategia más amplia para probar o interrumpir las capacidades defensivas en la región. A medida que continúan las investigaciones, la atención se centrará en determinar si el avión no tripulado fue dirigido intencionalmente hacia el gasoducto o si se desvió de su curso. Los hallazgos podrían influir en las políticas futuras con respecto a la regulación de aviones no tripulados y las medidas de seguridad a lo largo de corredores de transporte vitales.
Mientras tanto, el gobierno búlgaro ha reafirmado su compromiso de mantener la seguridad nacional al tiempo que garantiza el flujo ininterrumpido de recursos esenciales a través de su territorio.
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